Legalizar la interrupción gratuita y legal del embarazo no significa que por las calles se repartan volantes de “¡Hola, amiga! ¡VEN, ABORTA GRATIS SI NO TIENES NADA QUE HACER! ¡Yay!” “Oye tú, veo que estás embarazada. ¿Ya te dieron tu promoción? Ven, un cupón para un Icee y un aborto”.

No odio a los niños. Respeto infinitamente a las mamás, a los niños, a las familias. Por eso mismo los niños deben tener padres y un entorno familiar que los reciba con cariño, y que sea una decisión hecha a plenitud. Justo hoy me enteré que una querida amiga está embarazada y sonreí como idiota frente al celular mientras me contaba, pues su hermana que es mi adoración celebró su baby shower (en línea porque Covid) hace unas semanas y fui la más feliz de compartir con su familia y amigos. Están cumpliendo un sueño, por ello todos estamos extasiados.

Antes de empezar a escribir sobre la legalización del aborto, quiero dejar algunas cosas en claro. Quiero hablar de la manera más objetiva y amorosa que pueda, para exponerles la idea sin necesidad de que discutamos. No trato de hostigarlos. No quiero faltarle al respeto a nadie, a ninguna religión, a su educación, sus creencias, pero si mandar a chingar ausente padre al Frente Nacional por la Familia. Esa no es educación, eso es fanatismo. Y como en Gen Magazine no somos cómo ellos, vamos a abrir el diálogo.

Si el tema del aborto y su legalización desata algún tipo de malestar o es completamente algo con lo que están de acuerdo, les agradezco mucho que hayan leído hasta acá. Pueden encontrar más contenido en esta página o nuestras redes sociales y leerme mañana hablando de otro tema. No tienen que quedarse. No pasa nada. Los adoro como ustedes a mí, aunque no estemos de acuerdo.

Ninguna persona quiere que alguien más decida sobre su cuerpo.

Si tienes diarrea explosiva con vómitos incontrolables, una herida abierta con pus y además migraña, imagina que tus amigos te dicen que les gustaría ir a un balneario contigo. Pero no tienes dinero ni un traje de baño. Sabiendo que las reservaciones son flexibles, que pueden cualquier otro día, que tienes aún muchos días de vacaciones, que te pagan en dos días y que es justo el tiempo en lo que llegaría tu traje de baño adquirido con descuento y cómodos pagos. ¿Cómo te sentirías si de todos modos pasaran tus amigos sin avisar a tu casa y te obligaran a ir a pasar todo el día bajo el sol, en toboganes, lejos de casa y tu baño? Y si no vas, te excluyeran totalmente del grupo de amigos. Que te sientes peor, el dinero destinado a tu comida estos dos días se fueron en un segundo y hasta tuviste que pedir prestado para pasártela de la chingada.

¿Te hubiera gustado poder decidir y decir en voz alta “HOY NO”?

Yo sé que voy a ser la mejor tía para los hijos de mis amigos, voy a enseñarles lo poco que sé del mundo, quiero que sean personas felices, buenas, libres, plenas, locas, darks. Quiero ser la tía favorita, la consentidora, incluso a la que le llaman cuando tienen un problema y le piden que vaya por ellos a la peda si las cosas se salieron de control y no saben cómo arreglarlo. Quiero que se queden en mi casa en lo que sus papás salen a cenar o de viaje.

Uno de mis sueños, es NO ser madre. Y repito. No odio a los niños. Yo, Pupi, no deseo tener hijos y lo sé desde que soy chiquita.
“Tú también fuiste niña” … ¿Y?

“No vas a tener quien te cuide cuando seas grande” … Hello girl, los hijos también serán personas con vidas independientes. Los hijos no deben cargar con la responsabilidad de llenar huecos emocionales y forzar el vínculo por obligación.

“Te vas a sentir incompleta como mujer”… “Les vas a quitar la oportunidad a tus papás de ser abuelos” “Vas a encontrar a alguien que te haga cambiar de opinión”, “es que estás muy chica todavía”

La interrupción segura del embarazo, la mortalidad materna y el embarazo en adolescentes son temas que aún nos dividen como sociedad, pero son temas reales, de salud que necesitan ser escuchados y atendidos. No salgan corriendo antes de entender de dónde parte esta exigencia.

Interrumpir un embarazo no es una decisión fácil. No es quitarse una piedra del zapato si te molesta. Es una decisión responsable. Se piensa que por promiscuidad, por tontas, por calientes e irresponsables cogemos, nos embarazamos, abortamos y seguimos una y otra vez. El aborto no es el Alka Seltzer Boost y los chilaquiles para curarnos la resaca. Todos hemos dicho que es la última vez que lo hacemos y de vez en cuando se nos pasa la mano. ¿Y?

Es más. Incluso si una mujer llegara a pensar en que es su solución, valiéndole todos los cominos del mundo, ¿A nosotros qué?

La maternidad debe ser una decisión, no una obligación. El que se despenalice el aborto, no te obliga a abortar, pero el que no se despenalice, sí te obliga a ser madre.

Me rehúso a replicar los estereotipos que la sociedad otorga sobre las mujeres que interrumpen su embarazo. Pero confío en sus mentes y sé que están imaginándose varios. Como si fuera únicamente un tema de ciertos niveles socioeconómicos, algunos comportamientos y prácticas.

“Ignorancia”, “por pendejas”, “no las quieren en sus casas”, “¿Para que abre las piernas?”, “Por qué no se cuidaron? Que se hagan responsables de sus actos”

O sea, amigos Pro-Vida… ¿UN HIJO ES UNA BENDICIÓN O UN CASTIGO DE A HUEVO? Decídanse.

  • Ninguna familia está exenta de problemas, ni espera que de un día al otro exista una pandemia que ocasione recortes laborales.
  • Ninguna mujer nace rogándole al universo que su cuerpo entre en peligro al albergar un embarazo.
  • Ninguna niña pide en Navidad que su tío la viole y la deje embarazada.
  • Ninguna mujer que no tuvo acceso a la educación por trabajar desde chica para apoyar a su familia, sueña que el hombre que ama le exija la prueba máxima de su amor bajo la amenaza de abandonarla si no lo hace.
  • Pero hay mujeres que desean ser madres con todo su corazón, pero puede que en ese momento se encuentren trabajando en un proyecto temporal que implica riesgos físicos, que viaje mucho, incluso que haya terminado su relación sentimental a causa de un engaño brutal, que su madre necesite una fuerte suma de dinero por un accidente y requiere el apoyo económico de sus familiares por cierto tiempo.

Cada año en México, entre 750 mil y un millón de mujeres realizan abortos clandestinos ya que en sólo dos entidades del país interrumpir el embarazo es legal. Esto ha provocado que el procedimiento furtivo sea la cuarta causa de mortalidad de mujeres embarazadas, según datos del Observatorio de Muerte Materna (OMM).

En Coahuila, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México, Michoacán, San Luis Potosí, Quintana Roo y Tlaxcala existen análisis en los congresos locales para permitir que las mujeres puedan abortar de forma voluntaria y legal hasta las 12 semanas de gestación.

Hace 10 años, la Asamblea Legislativa del entonces Distrito Federal aprobó una reforma al Código Penal y se añadió a la Ley de Salud el derecho que tienen las mujeres a interrumpir legalmente el embarazo si así lo deciden. Desde entonces, cualquier mujer con un embarazo de no más de 12 semanas de gestación puede realizarse en algunas de las clínicas públicas de la ciudad un aborto sin poner en riesgo su vida.

El día de ayer, 29 de Julio de 2020, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, rechazó el proyecto que buscaba despenalizar el aborto en el estado de Veracruz, bajo cualquier circunstancia.Con cuatro votos en contra por parte de ministros de la Primera Sala de la SCJN, se desechó el proyecto del ministro Juan Luis González Carrancá, con el que se buscaba reformar los artículos 149, 150 y 154 del

Código Penal estatal de Veracruz, al considerar que criminalizan el aborto y atentan contra los derechos de las mujeres.

Solamente queremos decidir. No estamos negando la vida ni exigiendo que todas las mujeres interrumpan su embarazo.

Queremos saber que tenemos la opción de elegir nuestro siguiente gran paso sin tener encima el miedo de que la ley nos desampare y nos castigue por ello.

No solo es enfrentarnos a la decisión. Es someternos a un procedimiento que duele, que en muchos casos significa un costo económico. Nuestro cuerpo y nuestras hormonas se vuelven un desmadre durante y después. Sea deseado o no, el costo emocional de sospechar, confirmar y la incertidumbre de saber qué pasará después, es desgastante. No solo es un evento que dura 9 meses de tierna espera. A veces se complica y dura menos, pero pasas más tiempo acostada con medicamentos controlados carísimos. Y se extiende a al menos unos 25 años más de apoyar a otro ser, mientras sigues haciendo cosas para ti.

Mi hermana nació muerta porque no le permitían el acceso a salud pública a mi madre, pero tuvo que llegar a término su embarazo porque eso se le exigió como mujer. Tres años después, nací yo.

Hace dos años, con maestría en sexología acabada, viviendo sola, con un trabajo estable, falló mi método antifecundativo y también la pastilla de emergencia. Era soltera. Fui a mi cita acompañada por una amiga y regresé a casa a hacer home office. Nunca le conté a él porque sabía que iba a ser más pesado para mí, y si el resultado iba a ser el mismo, me ahorré ese costo emocional aunque me gasté mi renta de ese mes.  Yo sola. Por mí, y por mi futuro.

Para las mujeres capitalinas:

Actualmente existen 13 clínicas y hospitales para abortar de la Secretaría de Salud (Les dejo la lista de clínicas aquí ) en las que todas las mujeres residentes en la Ciudad de México pueden abortar gratis sin importar si son o no derechohabientes de algún sistema de seguridad social.

Para las mujeres de otros estados:

Las mujeres que viven en otros estados de la república, sin importar su lugar de residencia o nacimiento, pueden también beneficiarse de los servicios de ILE (interrupción legal del embarazo) que ofrece la Secretaría de Salud de la CDMX. En sus cuatro clínicas especializadas podrán abortar gratis, mientras que en los hospitales deberán pagar una cuota definida por medio de un examen socioeconómico

Mi prima, 33 años, casada, con carrera y deseos de tener una familia, tuvo que venir en coche desde Monterrey a la ciudad de México, extremadamente grave por un embarazo ectópico que ponía en riesgo su vida e indudablemente no iba a llegar a término. Ningún doctor quiso realizarle la interrupción. “Pues ya no hay mucho qué hacer, si su cuerpo decidió que eso iba a pasar pues esperemos a que el producto llegue hasta donde tenga que llegar y ahí ya la atendemos. Pero igual se puede morir mientras se siga desarrollando, nomás le digo. Ajúa”

La acompañamos a Marie Stopes, se recuperó emocionalmente y un dos años después nos invitó al bautizo de su hijo, un cachetón divino.

Ya suficiente confusión y dolor se siente como para que alguien más, hombre o mujer, decida que puedes ser sancionada o encarcelada. Y más, que poniendo su vida en riesgo en todo sentido, se exponga a condiciones horrendas para encontrar consuelo a su situación.

No les estamos exigiendo que nos paguen las cosas, no las estamos invitando a abortar, no les pedimos un fideicomiso o ayuda para criar a nuestros hijos.

Exigimos poder decidir. Nuestro juez interno, nuestra creencia, nuestro Dios, nos entenderá o nos cuestionará lo que hayamos elegido, y enfrentaremos con la frente en alto las responsabilidades o consecuencias de ello.
Lucharé, lucharemos, para que todas las mujeres en este país podamos decidir.


¿SI A LA VIDA?

Si a la vida digna. A que cada bebé que nazca tenga las mejores oportunidades y que la persona que lleva una vida en su vientre tenga dignidad, apoyo, acceso a servicios de salud, una economía favorable, la certidumbre de salir de su casa y saber que regresará viva. Que no tenga miedo de que su bebé sea una niña porque la obligaron a nacer en un país depredador y que odia a las mujeres.

¿PRO VIDA?

Pro vida feliz, plena, con libre albedrio, con justicia, sin persecución ni miedo. En Gen Magazine, nos sumamos al desconsuelo de millones de personas que nos sentimos el día de hoy traicionadas por un sistema legal intransigente, ciego, fanático y desigual.

Si están en una situación complicada, acérquense a nosotros. Si tienen miedo, si no saben que decidir, si no tienen a nadie que las acompañe, nosotros les ofrecemos nuestra mano y nuestra presencia. No están solas.

El equipo de Gen Magazine, Roger, Israel, José Carlos, Marco y yo, Pupi, les apoyamos, les escuchamos, les acompañamos y nunca, bajo ninguna circunstancia, serán juzgados. Si, mi equipo está conformado por hombres maravillosos, informados y comprensivos, que tienen muchos más huevos que los que nos juzgan o quieren decidir sobre el cuerpo de una mujer.

No fue, pero será.

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Sobre El Autor

Godinette pura sangre de día. Sexóloga todo el tiempo.

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