La Curiosidad mató a más personas que a gatos.

¿Siguen a sus ex parejas en redes sociales, a la pareja actual de su ex pareja, a ex amigos que odian, celebridades de quien disfrutan burlarse?  

¿Qué estamos permitiendo entrar en nuestras vidas? ¿Cuánto de nuestro tiempo y energía que podría estar destinado a cosas productivas y bonitas lo empleamos en llenarnos de mierda el corazón y la cabeza?

Después de una desgastante batalla con la reina de las estúpidas,  combinado con que me volvieron a bloquear un mes en Facebook (gracias a la misma ̶e̶s̶t̶ú̶p̶i̶d̶a̶ persona), decidí tomarme un break de redes sociales a manera de experimento. Es un fenómeno muy común y del cuál es fácil ser presa si eres un ser humano con sentimientos aunque sean básicos.

Hate Follow: Esa insana manía que tenemos de seguir en redes sociales a personas que odiamos.

Un ejemplo burdo, la gente parece a veces que acepta más que suba memes ofensivos a que les diga que me gusta Chumel Torres. Pero todos sabemos todo lo que hace, aunque sea solo para joder y andar de ̶c̶h̶a̶i̶r̶o̶s̶ pederos. U odiar a las Kardashian. Todos tienen una opinión acerca de ellas, porque amamos odiar a la gente, las conozcamos o no.

Dicen que lo que te choca te checa, y eso significa que a veces proyectamos cosas sobre nosotros mismos en los demás, y que al no aceptarlo en nosotros, decidimos echarle tierra de manera abierta a esos aspectos QUE SON NUESTROS en alguien.

Empecemos por lo básico. En nuestro cotidiano, sabemos perfectamente que esperar de la gente que seguimos. Ya identificamos a los que únicamente suben exquisitos memes, a los chairos, a las nuevas mamás, a los motivacionales, a los dejados, los fit, a las empoderadas, a los que bailan por todas las que sufrieron, a los intelectuales, a los por siempre enamorados, a los que son unos nacazos pero buena onda, los que cuentan el chisme entero de sus vidas, las tías, los que comparten fotos del Guarromántico o lindos pensamientos del SpiderCholo, los que aman Convoy Network e interactúan con la programación y los que aman, viven y respiran por la bicicleta.  Todooos nos hemos ganado una burla, unos ojos de huevo cocido + face palm con nuestras publicaciones por parte de alguien que no nos entiende.

Afortunadamente, en mi mundito me importan muy pocas personas y son a quienes necesito y a quienes les mando memes, que me aman igual y convivimos aún cuando me desaparezco de las redes sociales. Y en mis redes sociales sigo volcándome en esas mismas personas cercanas, y con los demás contactos convivo en paz y amor, para eso tengo a esas personas agregadas, y hasta a mis amiguitos chairos los dejo ser pues me gusta burlarme de ellos. Pero no me pongo al pedo. Porque me da hueva.

Los que se ofenden con mis memes y mi manera de ser, me borran. Me dejan de seguir. Y que bueno, no necesito ese tipo de negatividad y falta de humor negro. Y me ahorran el trabajo.

PERO ESTÁ ESA GENTE, que solo verla me da un calambre en el estómago, que hace que me hierva la sangre y que me de ansiedad. (Se siente re culero). Yo por eso los silencio cada 30 días, para evitarme malos tragos. Y se justifica que siga «viendo» sus cosas pues nadie hace nada por borrarse. Sobretodo en Instagram Stories, donde puedes ver quien ingresa a verte.

Como ustedes saben, yo soy la Gestapo. Dime un nombre y te puedo decir hasta quien era su Miss favorita en maternal. Pero tengo dos reglas de oro:

  • Nunca stalkear a la persona con la que salgo ni a sus amigos ni ex parejas. (Si es mi crush, claro que si, si señor, señorita, damita, caballero, mientras no le haga daño a nadie incluyéndome a mi misma o para hacer mis exquisitos collages)
  • En cuanto termino con alguien JAMÁS vuelvo interesarme por su miserable vida. Los borro de todos lados. Esto no aplica para mi primer novio, Misfit que como saben es mi adoración.

Amigos, no es ardidez, no es inmadurez. Se le llama paz mental.

Analicemos como adultos, Shall we?

¿Para qué nos funcionaría amargarnos con la vida pasada de nuestra pareja? Lo único que yo vería como potencial ganancia es conocer los gustos del otro cuando tal vez aún no es muy expresiv@ y uno quiere dar ese extra.  Pero la comparación social es peligrosa.

¿Para qué pitos queremos saber que está haciendo nuestra ex pareja aún sabiendo que siguió adelante con su vida lejos de nosotros? ¿Neta les gusta lastimarse y amargarse por lo que no fue? Tanto si a ustedes los dejaron sin razón o sin poder meter las manos, como si ustedes tuvieron todo en sus manos para que funcionara la relación y al final lo sabotearon todo, la cagaron y solo lastimaron a la otra persona y quieren seguir controlando todo.  -Mucho ego, Cero amor propio y mucho menos al prójimo –

Neta, si no fue ahí, aprendan y piensen en que pueden trabajar, lloren un chingo si es necesario pero el mismo tiempo que se llevan en chingar o en lastimarse, lo pueden ocupar riendo o haciendo algo productivo.

Mientras haya vida, hay oportunidades. Y honestamente, cuando se quiere a alguien, se le desea el bien, esté o no con nosotros. ¿No?

Esto se debe a una emoción que todos tenemos, así como la pulsión de muerte e inclinaciones morbosas y que se llama como alguno de mis archivos de la carrera:

Schadenfreude. Salud, gracias. Si, no tiene una traducción literal al español pero es lo que se conoce como la experiencia de placer, alegría o satisfacción personal que se obtiene al conocer o presenciar los problemas, los fracasos o la humillación de otro. Y es desde la más profunda inseguridad.

Es exactamente lo que yo siento cuando alguien a quien odio de mi preparatoria engorda. Es un placer insano. O cuando ando deprimida, amo ver «Precious» y me río toda la película para pensar que a alguien le va peor que a mi.

Esas personas que ven antes que nadie todas nuestras Instagram Stories, Que hasta son intrusivas y reclaman directamente de todo lo que publicas aún sin ser amigos en redes.

En su mente, en su ego, necesitan un cierre en el que ganen y no sean los malos del cuento. Para llenar huecos emocionales, necesitan que las personas estén a su nivel o peor que ellos.

El schdjrhkfrhsjk tiene todo que ver con que esta persona que se la vive pendiente de lo que hago y necesita ver que yo falle de alguna manera para sentirse mejor consigo misma y poder señalar que yo, alguien que en su mente amenaza su reinado, tampoco merezco eso que desea. Que perdió por si sola, pero pues, mujeres.

Tienes que despreciar a esta persona lo suficiente para mantenerla vigilada, con la esperanza de que eventualmente caiga en las llamas de las redes sociales. Supongo que esta persona se odia mucho a si misma, pues dice que soy una copia chafa de ella.

Cuando no prestas atención, que la gente diga misa, si se quieren lastimar a si mismos por gusto propio, ¿Quién es uno para meterse con ello? Pero en cuanto se cruza la línea entre el «solo te veo» al «con mis propias manos voy a destruirte» y ver que me insultan a lo pendejo solo por querer a alguien es algo que aunque se ve como inofensivo, pues es a través de una pantalla, la realidad es que causa ansiedad, es insalubre, es estúpido. Suficiente tenemos todos con nuestro día a día personal como para preocuparnos por mantener apariencias que al final, no nos dan de comer ni nos mantienen.

El Dr. Jay Van Bavel, profesor asistente de psicología social en la universidad de Nueva York dice que tiene bastante sentido que las personas que odien, sigan y sigan y sigan mamando en lugar de simplemente ignorar. Hay estudios que indican que las personas sienten la necesidad de confrontar a las personas o los problemas que odian, mientras que evitan las cosas que nomás les molestan. Así como el amar y el querer son diferentes, el odiar y el que algo solamente te incomode pueden desatar guerras.

Van Bavel ofreció algunas otras posibles explicaciones psicológicas de lo que motiva el odio, incluyendo schpodsdfjfkdt , la comparación social descendente (haciéndonos sentir mejores malmirando y menospreciando a los demás) o el querer controlar a los demás por protección, como si el que seamos diferentes significara una amenaza para un grupo de mediocres. Atacar para no ser atacado. Como los grupos Pro-Vida y que hacen sus marchas por la Familia.

Una teoría que salió por un estudio hecho en  la Universidad de Ohio sugiere que el hate-follow puede darnos un sentido de superioridad moral. ¿Cuántos captions de estados de Facebook, fotos de perfil, conversaciones o memes sobre una persona no tienen? Y las mandamos entre amigos solo porque queremos burlarnos con saña. No es esa burla de la que te sientes mal porque no sabías de donde venía esa persona que al final puede ser el más débil, sino que buscamos odiar a personas que pareciera que la vida les sonríe al millón y por eso nos debe algo. Porque nos hace confrontarnos con el «Igual y yo no estoy haciendo nada para tener lo que quiero, pero lo quiero ya, y esta persona no debería tenerlo, es mío» .

Esta teoría de la comparación adquiere más importancia cuando observamos los tipos de personas que odiamos.  Como «ay mana, me voy a volver ‘influencers’, ni hacen nada más que verse bonitos y ganan millones y uno con carrera apenas libra la quincena». Igual y seguimos gente tonta, pero también podríamos enfocarnos en seguir a personas afines a nuestro lado más positivo, ¿No?

Este mismo estudio encontró que los usuarios de las redes sociales sufren una disminución de 5.6 en la puntuación de autoestima si usan Facebook diariamente, por lo que… honestamente, ¿Vale la pena todo el tiempo invertido en compararnos, en sentirnos mal, y en hablar mal de la gente?

La respuesta es que creo que si. Pero no. Es como la sombra de Peter Pan.Hay que aceptar que tenemos partes obscuras y hacernos amigos de ellas, para nuestro beneficio. A todos nos gusta el chisme. La información es poder. #Gestapo, pero siempre y cuando saquemos lo mejor de ver a alguien que tal vez NO ODIAMOS pero que nos confronta con nosotros mismos. Nos hace valorar si nosotros estamos siendo sinceros con nosotros, o de vez en cuando nos dice «¿Y si fuera menos serio conmigo? ¿Y si me atreviera a ser igual de libre que este dude en vez de burlarme de él? . O igual, ¿Subir cosas para que otra persona lo vea y se empute, al final te hizo mejor persona?

¿Crea formas dañinas de tratarnos, como compararnos insanamente  hablarnos de manera negativame, influir en tus percepciones de la vida cotidiana? En esencia, ¿Es Éste hábito o acción algo que puedes recordar y decir «Me alegro de haber pasado mi tiempo haciendo eso»?

El tiempo que podemos ocupar en mandarle un mensaje a alguien a quien queremos, buscar artículos estimulantes, hacer playlists de música de la universidad y tiempos de juventud, planear un viaje, escuchar a nuestros papás, en terapia, haciendo ejercicio, comiendo rico, cogiendo, o volviendo simplemente a conocernos a nosotros mismos, que no sé si sabían, pero es con quienes vamos a dormir y vivir y convivir 24 horas, lo estamos gastando en gente y cosas fuchi que solo nos llegan o a enfadar o a lastimarnos cada vez más.

Las redes sociales deberían hacernos sentir más cercanos a los que no podemos ver diario y son importantes para nosotros. No debería ser un hervidero de odio. Tenemos muy poco tiempo en este mundo como para no disfrutar quienes somos y de las cosas buenas. Girl, luego queremos jugar a ser buenos siempre y no sabemos decir no, o nos da miedo que alguien sepa que invertimos el tiempo en borrarlos de nuestras redes. Es que luego la gente se toma muy en serio la vida virtual, peeeeero hoy no hablaremos de eso.

 

Termina un ciclo importante de mi vida, pero no voy a caer en ridiculeces de cortarme el cabello. Tal vez solo tome cloro, pero cortarme el cabello, nunca.

Es un proceso, es una maldita montaña rusa. Cuando me voy de las redes sociales por salud mental, sé que las personas que amo se sacan de pedo y me da más ansiedad no poder estar ahí para ellos, lo que me hace regresar de a poquito como hoy que estoy subiendo esta nota y me hacen sentir que todo está bien y apapachada y cercana, pero dos semanas después algo pasa que quiera cerrar todo otra vez. Y es estúpido. Voy a hacer el experimento conmigo. Quiero más certezas sobre la felicidad.

Y si, sigo pensando si es mejor borrar definitivamente o seguir silenciando a esas personas cada 30 días. Es una delgada división entre el éxito y el deséxito. Y priorizar nuestra salud mental es algo de lo que debemos disculparnos.

 

Nos leemos la próxima semana.

Sobre El Autor

Godinette pura sangre de día. Sexóloga todo el tiempo.

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