Siempre he dicho que mis besos son como los reyes magos. El tercero es negro.

 

El universo de la sexualidad tiene un espectro enorme de posibilidades, así es que antes de que hagan cara de asco, abran su mente un poquito porque hay gustos como personas en el mundo hay.

Ojo, no les estoy diciendo que corran a lamerle el ano a cualquiera o que hagan cosas con las que se sientan incómodos. Solo quiero que conozcan de la manera más realista posible algo más que “te beso rápido , te encuero, te salto encima o te pongo en 4 patas, solo me preocupo porque termines y listo porque es lo que siempre vemos en el porno o en los medios” y viven en la mediocridad. Soy una fiel creyente de que en lo personal la ignorancia es una bendición, pero también la información es poder. Y el poder a nadie le hace daño.

Amigos, no hay manera de no ser explícito en este tema, y eso me hace feliz.

El ano es como ese chacalón guapo que sabe darte buenas revolcadas y de vez en cuando un osito de peluche de farmacia pero no presentarías a tu familia, o es esa luchona vulgar que está buena para cogértela  pero que nunca será tu novia en serio. Son placeres que no todos decimos en voz alta, son secretos porque nos han enseñado a rechazar lo que nos da miedo o lo que no es lo común. Luego no entendemos de donde viene la obsesión o el tabú con el ano. No solo es que lo relacionamos con la caca y que el hecho de que pueda provocar tanto placer algo que puede parecer prohibido o sucio, sino desde lo más inconsciente de nuestra vida hemos tenido una relación muy interesante.

El beso negro, beso polaco (¡LOL!) o beso de colibrí es una práctica sexual para hombres y mujeres sin importar su preferencia genérica, y consiste en estimular oralmente el ano, el perineo y las nalgas de la pareja. 

Y ya no estamos en 1991 para pensar que es una práctica exclusiva de la comunidad gay. Prejuicios, fuchi, aquí no tienen lugar. Si todavía son de las personas que repiten como loros “no soy puto, eso es de jotos, no mames yo soy hombre” pueden largarse de aquí o detenerse a pensar en lo absurdo de las palabras. ¿Qué no es más puto quien no se conoce a si mismo y permite que el miedo incluso a la felicidad y al placer lo paralicen?  O a sentirse tan poquita cosa que juzgar a otros los hagan sentir bien.

El ano es un orificio que se halla en el extremo terminal del tubo digestivo, y está constituido por el músculo esfínter voluntario (esfínter externo del ano), recubierto de mucosa, y se trata de una abertura a través de la cual los materiales de desecho de la digestión (heces) salen del cuerpo. Todos tenemos. Y gracias a que contiene muchísimas terminaciones nerviosas, tanto hombres como mujeres podemos percibir gran placer al estimularse de manera adecuada. 

Si quieren –adentrarse– en el mundo del sexo anal como una práctica penetrativa,  les dejo el link de mi nota al respecto http://genmagazinemx.com/sexo-anal-la-puerta-atras

Ahora, un poco de historia. Recordemos que el gran Sigmund Freud, padre del psicoanálisis y básicamente lo primero en lo que piensa la mayoría como referente a la psicología y el sexo, estableció un concepto que habla sobre las pulsiones sexuales de cada individuo. Toooodos nacemos con energía sexual pero la vamos encaminando (o frustrando) en nuestros primero años de vida según nos criaron, a como descubrimos el placer, el dolor  incluso como huimos a los castigos y a como manipulamos el ambiente a nuestra conveniencia. A esto se le llama Desarrollo Psicosexual y tiene 5 etapas que de inicio giran en torno a las excitaciones de ciertas zonas erógenas del cuerpo.

La fase Oral: del nacimiento hasta aproximadamente el primer año de vida. El placer se encuentra en la boca.

La fase anal: del primer año de vida hasta los 3 años. El placer se encuentra en el control de esfínteres.

Fase fálica: de los 3 a los 6 años. El placer está en la manipulación de los genitales y se empiezan a asumir roles sociales de género.

Periodo de latencia: de los 6 a los 11 años, los impulsos sexuales están un poco dormidos y es más importante el desarrollo de los intereses intelectuales y sociales del niño.

Fase genital: La adolescencia en general, es la experimentación integral de las demás fases para construir una sexualidad madura.

Pero hoy la que nos incumbe es la fase anal. Cuando somos bebés solo somos los reyes. Todos se preocupan por que no lloremos, porque comamos, por limpiarnos y tenernos vivos y felices. De repente aprendemos que después de comer, un proceso que nutre además de que empieza a despertar gusto por ciertos sabores y alimentos, concluye con la necesidad de expulsar y literalmente, tirar una carga de nuestro sistema. El liberarnos de esa pesadez o esa sensación incómoda y hasta dolorosa ya de una manera más consciente, no da placer.

Como esa frase de tío gordo con bigote, “los placeres de la vida son comer, coger y cagar”.

Hay tres caminos aquí. Todos partimos de la base de que el ano tiene un chingo de terminaciones nerviosas que nos ayuda a retener o expulsar el contenido extra de nuestro recto dentro del cuerpo. De ahí los caminos de la vida son:

  • a) Nos enseñan a avisar cuando necesitamos apoyo para cagar, a que es algo natural, que el olor puede ser desagradable pues es un deshecho pero que no pasa nada más. Amigos, en este mundo matraca de cagar nadie se salva. Caga el cura, caga el papa y hasta la más guapa deja su montocito de caca. Y pasamos esa fase felices.
  • b) Las personas que nos cambian el pañal o vacían nuestro potty entrenador lo hacen con jeta de asco, con agresividad o cero contacto, les pesa cambiarnos, nos reprenden si aún no controlamos los esfínteres o si tenemos un accidente por no avisar a tiempo. Y relacionamos esto con “lo uso a mi favor para joderte por que apesto” (como mi hermano que ama pedorrearse en el coche y no bajar las ventanas)  o “causo asco, viene desde mi, lo que significaría que yo también soy un asco 🙁 ” y nos volvemos temerosos de la suciedad y de fallar para evitar las jetas de asco y son personas que más adelante son completamente rectas, limpian compulsivamente, necesitan orden absoluto y siguen las reglas al pie de la letra. Justo las caras o reacciones de rechazo que recibimos por personas significativas de chiquitos pueden generar ese famoso trastorno obsesivo compulsivo.
  • c) Nos ruegan porque caguemos. Nos revisan el pañal o el calzón todo el tiempo.Nos sientan mil horas en el potty para que puedan seguir sus vidas en vez de estarnos cuidando. Incluso nos ofrecen entretenimiento, premios, postres, una extra demostración de afecto por nuestra caca. Entonces relacionamos que nuestra caca y nuestros actos son lo más valioso que hay y lo usamos para manipular al otro. O nos volvemos engreídos y decimos “nel, es mi caca, no la voy a soltar porque tu lo pides, es preciadísima ¿No? no te la voy a dar” lo cual más adelante se refleja en que son personas codas, envidiosas o extremadamente celosas, o aprendemos a manipular con el “Ahhh, ¿Quieres que cague? ¿Qué me vas a dar cambio?” Aunque nos duela el estómago estar reteniendo y aunque el momento de excretar sea doloroso, lo relacionamos con el placer de tener algo a cambio o de que el dolor y el placer físico van de la mano (por algo se le conoce como fase sádico -anal, you guys)

El concepto de fijación ocurre cuando hay un exceso de gratificación en esta etapa (mi caso, mis niñeras y la gente que me cuidaba de chiquita me ponían un altar por cada pendejada que hacía, siempre me aplaudían, desarrollé ciertos horarios a los cuales cagaba y las maneras graciosas con las que avisaba (bailaba y cantaba) por lo que se acostumbraron a que bebé caquitas no solo estaba saludable, sino feliz.  So lo si necesitaba un extra de atención y amor me aguantaba lo más que podía para sacarlos de pedo, porque ni cantaba ni cagaba ni me quejaba. Por lo que se desvivían por saber que me pasaba y por resolverlo de inmediato. Creo que si me suena a mi <3)  lo que desarrolla una personalidad rebelde, desorganizada e impaciente, o por el contrario, cuando la gratificación no ocurre, dando origen a un individuo sumamente rígido y organizado.

¿Vamos perdiéndole un poco el miedo y nos hace sentido? Hasta nos empieza a caer bien nuestro nudo de Mixiote.

¿Por qué entonces estaría tan mal explorar el placer que nos causa? Porque nos vuelve vulnerables. Justo creo que los únicos hombres que realmente me odian, fueron los únicos con quienes he practicado el lado obscuro de la fuerza.

El tip 1) para el éxito del beso negro es la comunicación. Todo recae en la asertividad y como nos expresamos con el otro. Es que precisamente es una práctica, una expresión de la sexualidad, es un gusto, una experiencia más. Es lo mismo a que si alguien quiere probar con disfraces. Es lo mismo a que si un día quisieran intentar una posición distinta. Nadie debería ser juzgado por sus gustos, aunque eso incluya algo nuevo para nosotros. La reflexión sería que en vez de responder en automático con algo hiriente al otro o cerrarnos a vivir algo, veamos que provoca en nosotros y si realmente es algo que nos ponga en riesgo de muerte o de desestabilidad mental culera o si es algo que pueden tachar de la lista pues están en confianza. Nos guste un chingo después de probarlo o no siendo algo que repetiríamos, pero con comunicación efectiva y madurez, todos ganamos.

Y debemos respetar y honrar la respuesta del otro, sobretodo si es NO.

Es que aparte uno sabe con quien, la neta. La química sexual que en teoría tenemos con alguien nos indica hasta donde si quisiéramos experimentar. Es como ese sexto sentido que nos dice que algo puede salir mal y es mejor evitarse el drama y hasta la mala jeta, o esa punzada que te dice que lo intentes pues estás a salvo y es alguien que deseas y te desea tanto que es algo placentero. No se preocupen, esto se da con la práctica. Para encontrar a la persona que me hace sonreír y que hace que mi cuerpo explote de felicidad con solo oír su nombre, tuve que aguantarme chingos de jetas de desprecio y fingir para que no me fuera peor.

Dios gracias, jamás paso siquiera a los besos con alguien al que le apesta el hocico, imagínense que les apeste el Anastacio. A todos nos da miedo honestamente que sepa a caca, o huela a caca, o le apeste la cola a la otra persona. A menos que tengamos un fetiche escatológico, esperamos que el otro también tenga un poco de sentido común y limipieza. Incluso a que a nosotros nos da miedo que falle en algo el escrutinio de nuestra higiene personal.

Por eso mi tip 2) es poner atención a la higiene. Es básico. No tendría ni siquiera que decirlo y suena absurdo, pero he escuchado historias horribles y de primera mano de personas que le tienen tanto pavor a doblegar su “masculinidad” que no se limpian bien después de cagar y hasta manchas dejan en la cama. Miren, luego la calentura da en cualquier lado, y para algo rápido, no sé si chuparle el ano a tu pareja sea lo más conveniente la neta, pero pues nunca está de más saber que de emergencia si hay posibilidades de intimar, agüita y jabón rápido en el baño, una refrescada de cola a nadie hace daño. Hay muchas parejas que se atreven a experimentar este tipo de prácticas después de bañarse junto, lo que también es rico y es una manera de intimar diferente (¿Les han lavado el cabello alguna vez? Es de las cosas más hermosas que alguien puede hacer por ustedes). Esto es porque ambos de alguna manera se tranquilizan por poder “supervisar” la limpieza del otro e incluso las caricias, besos, o sexo en la ducha pueden disparar la etapa de excitación, en la cual llegamos a perder las inhibiciones y las trabas mentales que nos impiden explorar en sexualidad. La calentura es buena amiga a veces. Como cuando ya acabaste de masturbarte y ves tu historial de videos y te desconoces. Me han contado.

Mi tip 3) es la técnica. Pongan atención a todo lo que tienen alrededor. Hagan sentir cómodo al otro. Neta que solo imaginamos que nos ponen o ponemos en 4 al otro, lo cual a unos les parece sexy, a otros los asusta, sobretodo si son hombres que reciben el estímulo,  cuando hay más posiciones que hasta te hacen sentir seguro. Acostadtos boca abajo, sentados al borde de una cama o silla, sentarse en la cara del otro, reclinado en algo. Honestamente y por experiencia, dejen que el otro elija la posición. Es como un “vamos mitad y mitad en esto”.

Juegen con las nalgas del otro, muerdanlas, bésenlas, dénles caricias y guíense por el otro. Aprendan a leer la reacción del cuerpo. Si se arquea con ciertos movimientos, si respira diferente con algunos estímulos, si se tensa o hasta te quita con su cuerpo con algunos acercamientos  o  incluso preguntando y pidiendo a la pareja que dirija. 

No se trata de solo llegar a lenguetear el ano de otro como perro tomando agua después de correr. Que hueva. Que desperdicio. Inicien suavecito, prueben con todo lo que su lengua y su boca ofrezca. Laman, besen, incluso penetren un poquito con la lengua o si está consensuado con la yema de los dedos estimular suavecito – o como el otro lo pida –

Créame, es resistente, hay que ser cuidadosos pero no tenerle miedo. Y si, las halls plateadas aquí también son bienvenidas. No recomiendo algo comestible como chocolate líquido o cajeta, crema batida o cosas así pues pueden causar infecciones si es que no se limpia de inmediato o en su totalidad y después hay sexo penetrativo.

Todo es cuestión de ritmo, de lamer en diferentes posiciones y de usar también las mano. Pueden acariciar la espalda del otro, pueden disfrutar de las nalgas del otro -honestamente todos nos vemos súper bien desde ese punto, seamos culones, tablas, peludos, neta toooodos nos vemos deliciosos desde muy cerca-

Si un hombre recibe el estímulo, podemos al mismo tiempo masturbarlo, así como si una mujer está siendo complacida oralmente, los dedos en el clítorís o dentro de la vagina causan una BOMBA de placer.

Es una práctica complementaria a la sexualidad penetrativa, pero que de igual manera es en extremo placentera que por supuesto puede llevarnos al orgasmo pero igual lleva práctica. Justo creo que lo “prohibido” o lo “sucio” del hecho de realizarle un beso negro a alguien hace que mentalmente nos volvamos locos. Y si cada quien perfeccionara su técnica, sería un hermoso mundo.

Amigos, el placer está en nuestras manos, y en nuestras bocas y en nuestra mente. Somos los únicos responsables de nuestra felicidad y como les digo siempre, la vida no la tenemos comprada. Hay que buscar más maneras de gozar y ser felices que maneras de cerrarnos las puertas de la oportunidad en la jeta.

Piensen en esas cosas que les dan miedo o los confronta consigo mismos sobre su sexualidad. ¿Es algo real? ¿Es la mala experiencia del amigo del amigo? ¿Fue alguien que nos cogió tan mal o nos miró con tanto despreció que no quisimos intentar de nuevo? Mientras más nos conozcamos  menos  poder tiene alguien más sobre nosotros. Si hacemos las paces con los miedos, nos volvemos más fuertes. Saber nuestros límites también es una manera de amor propio muy cabrona, tanto como permitirnos el placer.

 

¿Tienen alguna duda? Escríbanme, contáctenme en mi instagram como @LaNorii.

Nos leemos pronto con un tema que prometo ya me urge contarles.

Los quiero.

 

Sobre El Autor

Godinette pura sangre de día. Sexóloga todo el tiempo.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.