Si alguien no se hubiera metido con el esposo de su mejor amiga o si alguien hubiera preferido unas quesadillas en vez de una sopita de Batman, no hubiera existido ninguna cuarentena.

Todos hemos perdido cosas y ninguna tiene menos valor que la de otra persona. Si era un viaje, un concierto, una peda, NO IMPORTA, estamos emputados.

¿Cómo están? Yo me siento como un hámster corriendo en su ruedita, 24 horas al día, exhausta y sin llegar a ningún lado. Estoy viviendo el día de la marmota de lunes a domingo, sin certeza de cuando parar ni cuando voy a poder volver a ver a mis papás, a Mickey Mouse en su casa de Orlando o a mis amigos.

Estoy harta. No voy a pelearme más con las personas que  deciden salir y hacer reuniones en este tiempo de aún riesgo mortal.

Sin descripción disponible.

Si algo nos ha enseñado este año, es lo frágil que es la vida y que lo único que tenemos es aquí y ahora.

Que, si tuviéramos que salir corriendo para salvar nuestras vidas, no cargaríamos nada de lo que tanto presumimos tener. Que, si de un momento al otro nos aislaran de la gente que amamos, lo que más nos pesa no es la ausencia sino la culpa de no haber aprovechado el momento y que si tuviéramos 14 días para vivir, solo lo más importante es lo que quedaría de pie, como si jugáramos “adivina quién”.

A veces me duermo los lunes a las 3 am (duermo de la chingada)  planeando toda mi semana. “Trabajo godín, pilates, Gen Magazine, voy a comer increíblemente saludable y voy a pedir de aquí y acá, voy a gastar $350 pesos menos que la semana pasada, voy a hacerme este look nuevo, voy a, voy a, voy a…” y cuando llega el momento de hacer lo que tanto estuve planeando, me embarga la apatía, la flojera, la ansiedad y me distraigo jugando juegos en el celular, viendo Facebook y peleándome con los Pro-Vida. Sé que quiero hacer algo más de mi día, pero pensar en lo que TENÍA planeado me amarga y al llenar mi mente con chatarra me deja sintiendo peor.

Hoy no te voy a escribir una tesis como las que habitualmente hago, ni te voy a pedir que te quedes en tu casa.

Solo te pido que hoy te tomes un momento para valer verga si el hartazgo te está matando, o que vivas la oportunidad que se te presenta hoy, al máximo.

A la chingada el positivismo tóxico.

El positivismo tóxico de que salgamos de este año con 2078 libros leídos, un cuerpazo fit, 2 ligues nuevos, mucho dinero gracias a las redes sociales y todos los cursos de Domestika terminados, nos está agotando. Y eso que quienes estamos trabajando, estamos más en chinga en casa que en la oficina.

Recuerden, primero lo que deja y luego lo que apendeja… pero tampoco exageren y quieran salvar al mundo en un solo día. Ningún trabajo ni unas nalgas preciosas valen más que nuestra paz y nuestra salud.

Las emociones “negativas” no son nuestras enemigas. Tragar mierda y sonreír, aguantar putazos y aplaudirle a todo, si es dañino.

Hasta los superhéroes necesitan descansar. No hay una manera correcta de estar enfrentando nuestra situación actual.

El enojo nos ayuda a establecer límites, el miedo nos alerta para sobrevivir, la tristeza nos hace entender que una parte de nosotros necesita atención. Aceptar que no estamos al millón, no nos va a volver una persona quejumbres o negativa por todos los días. Hey, hasta a la reina más hermosa le da diarrea y se pedorrea cuando ya comió demasiado o algo le cayó mal y no por eso deja de ser magnífica.

Nos damos por sentados a nosotros mismos estos días porque nuestros “planes a largo plazo” se vieron vulnerados, pero ¿Saben qué? Es una oportunidad de hacer una parada para revisarnos a nosotros mismos.

Esa incomodidad que estamos experimentando es similar a cuando pasamos de ser niños a adolescentes, encerrados entre el cuerpo y la vivencia de una época y la incertidumbre de los cambios. Tú suéter favorito de la infancia ya no te va a quedar hoy, en Agosto de 2020, por más que te esfuerces.

Desde que inició la cuarentena ¿Eres la misma persona?

Ya no somos las mismas personas que en enero, es más, ni siquiera las mismas personas de ayer. Esa es nuestra ventaja y nuestro súper poder. Al soltar todo ello que creíamos ser o queríamos tener, tenemos las manos llenas para recibir y hacer nuevas cosas.

Si nos seguimos aferrando a todo ello que no fue este año, o estos meses, vamos a emputarnos el doble cuando nos demos cuenta de lo que desperdiciamos.

Me amargué mucho preocupándome y enojándome al ver que la gente se va de vacaciones, sale a tomar y se reúne como si fueran día normales en vez de estar atrapados en una pandemia. Toda esa energía que estaba ocupando en rechazar esas ideas, la podía utilizar en mí. 

Soltar el control es una lección de vida y oh, he pecado de soberbia al respecto porque se lo recomiendo a cada paciente y cada cliente que atiendo, cuando soy inflexible conmigo.

Hoy te pido que agradezcas lo que tienes. Solo por este minuto. Si me estás leyendo, es porque tienes un medio para comunicarte. ¿Tú familia está bien? ¿Tienes un techo y una camita para estar aplastado 12 horas al día soportando el peso del éxito y la salud de México en tu espalda? ¿Tus amigos están bien? ¿Tú pudiste despertar hoy? Solo agradece. No te pido que hagas nada más. No les mandes mil mensajes de amor y amistad, ni hagas 90 minutos de abdominales y escribas tu obra maestra. No, sólo sonríe porque estás aquí y ahora.

Si no tienes trabajo en estos momentos o vives con una fracción del sueldo con el que iniciaste el año, te prometo que al menos una persona en este universo se preocupa por ti y por tu bienestar, nada te faltará, porque pedir ayuda no es símbolo de debilidad ni debe causar vergüenza. Donde come uno, comemos varios, y te juro que al menos el equipo de Gen Magazine y yo estamos trabajando duro para ofrecerte opciones tanto de información que apapache tu corazón o colocarte de vuelta en el mundo laboral.

Hoy te pido que te des unos minutos para recordar a tu niño interno, a tu yo adolescente y escuches lo que hoy te dirían. Cuándo éramos niños, teníamos amigos imaginarios y hacíamos con unas almohadas un castillo. No necesitábamos grandes lujos más que nuestra mente y nuestra compañía. Nuestros grandes sueños, o incluso los deseos del momento eran lo que captaban nuestra atención.

¿Y si vivimos al día? ¿Si nuestros planes a largo plazo son máximo para este mes de septiembre?

Te pido que seas tu mejor amigo, tu tipo de persona, tu fan #1 y que admires a la persona que en este instante que me estás leyendo, eres. 

No te hace falta nada más. Estás perfecting. Tienes una cara hermosa, unos ojitos bellos, un cuerpo maravilloso que te permite vivir, moverte, reírte, sentir, hacer y deshacer y que contiene todo lo increíble que tienes. 

Recuerda que es lo que te hace despertar todos los días, y si esa motivación que tenías antes ya es un hilacho de esperanza que no te alcanza a llenar de energía o ya no te hace sonreír, la única persona a la que tienes que preguntarle que es lo que quiere para su vida, eres tú. No hay respuesta buena ni mala, lo importante es que tú sepas lo que quieres. Y si aún no lo sabes, con que tengas claro lo que no quieres, ya llevas la mitad del camino avanzado.

Hoy no te estreses, no hagas planes a futuro ni te reproches lo que no has hecho. Solamente escúchate, apapáchate y recobra tu fuerza.  

Si está en una situación de peligro, contacta a la Red Nacional de Refugios, porque tener miedo dentro de tu propia casa NO ES NORMAL y jamás está bien.

No te compares, no veas las noticias ni publiques de ahuevo, es más, si quieres apagar el celular, hazlo. NO LE DEBES NADA A NADIE HOY. Ni a Coppel, (pero si le debes a tus amigos, no seas culebra)

Vamos a adaptarnos esta semana, solo unos días, vamos a ser gentiles con nosotros mismos. Nadie nos está correteando. Dejemos de sobrevivir, y aprendamos a vivir de nuevo.

Yo Pupi, los amo, y ustedes son mi motivación para despertarme todos los días.

Nos leemos pronto.

¡No te vayas! puede que también te interese: Depresión y ansiedad lo invitados de la pandemia. 

Sobre El Autor

Godinette pura sangre de día. Sexóloga todo el tiempo.

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