Game of Thrones está llegando al final, de un proyecto súper ambicioso. Si estás familiarizado o no con la serie o los libros, debes saber que ha sido un proyecto de HBO que ha marcado una diferencia en cómo contar una historia, y que por supuesto va a ser considerado un clásico porque llegó a romper paradigmas.

La serie se ha caracterizado por ser cruda, brutal, sanguinaria y despiadada; con una trama tan compleja que los mismos griegos se quedaban con la quijada desencajada. Basada en los libros de George R. R.  Martin, cuenta la historia que sucede en un medievo constante, en un universo distinto al nuestro.

Sin embargo, es un espejo de nuestro mundo. Martin inspirado por autores como Tolkien y por su mismo gusto por la épica, desarrolló esta historia con tantos simbolismos que es una delicia ir desenmarañando y analizando a profundidad.

Quiero exponer en estas breves palabras, cómo esta historia llegó a romper un paradigma en especial. En este supuesto mundo liderado por señores, reyes y feudos, las mujeres no tienen cabida y son maltratadas. Este patriarcado está llegando a su fin y he aquí el por qué.

Los personajes femeninos, las mujeres de Westeros llegaron para romper cadenas, literal y simbólicamente. Las más obvia de todas estas es La Madre de los Dragones, rompedora de cadenas, y su largo etcétera: Daenerys hija de la tormenta. Dani para los amigos, quién fue vendida a un ejército de salvajes por su propio hermano. Ha demostrado tener mano firme, aunque a veces sea más visceral. Es una de las mujeres con más carácter que se ha visto en décadas en las series de televisión. Tiene una obsesión por conseguir el trono, pero a su favor, ha liberado esclavos por todo lugar por el que pasa. Se ha caracterizado por dar la opción de seguir a su lado o estar en su contra, pero generalmente es una genuina libertadora.

Brienne de Tarth es otra de las mujeres más fuertes de Westeros. Derrotó a espadazos y golpes a unos de los guerreros más temidos de toda la historia: Sandor Glegane. En una de las batallas más violentas y letales. Ese momento es icónico porque en un mundo en el que el patriarcado está tan arraigado, el que una mujer le ganara a un hombre es lo mejor que podemos ver estos días. ¿Quién dice que las mujeres no saben pelear, gobernar, ganar? En sí: “hacer cosas de hombres”. Por si no fuera poco, se le nombro “Sir”, caballero, por su honor y su larga trayetoria como una fuerte guerra. 

 

Arya Stark, no podemos no mencionarla pues la oración: “pelear como niña” debe cambiar de significado. Arya, al igual que su hermana Sansa, crecieron con un modelo de educación básicamente machista, dónde solo los hombres pelean. Arya desde el capítulo uno demostró habilidad para el arco, desarrolló su talento con la espada, tuvo el entrenamiento más perro de todos los personajes y bueno si vieron el capítulo 3 de la última temporada, ya saben qué hizo. Ha aguantado los fuertes golpes que la vida la ha puesto y su fortaleza viene básicamente de cuidar a su familia.

Lyanna Mormont es una niña de 10 años, a su corta edad se le dio la responsabilidad de cargar con el nombre de su familia. Pero lo que le falta en tamaño, le sobra en carácter. Ha tenido que verse en la posición de tomar grandes decisiones y no solamente es capaz de hacerlo sino que lo hace con aplomo y lo hace bien. Se enfrentó a un gigante y lamentablemente no sobrevivió, pero se llevó al gigante con ella y por ello ha pasado a la historia tanto de Westeros como de todos los millones de televidentes con la boca abierta. David, el de Goliath se queda corto de la astucia y el carácter tan desenvuelto de una niña de 10 años.

Hay muchos más ejemplos: Sansa, Melisandre y hasta la misma Cersei. Lo que se debe de resaltar de todas estas grandes figuras femeninas, es cómo rompen los esquemas patriarcales. Nos han demostrado que la hegemonía sistémica no solamente oprime a las mujeres, se abusa de ellas y se les relega. La serie está llena de momentos horrendos donde las mujeres son violentadas por los hombres, violadas y solamente para demostrarnos que en nuestra realidad, donde no hay dragones, se siguen matando a una infinidad de ellas.  Es hora de tomar como estandarte a estos personajes y quitarnos de la cabeza que las mujeres y las niñas no pueden hacer “cosas de hombre”, bien sabemos que eso es falso. 

Sobre El Autor

Cinco tazas de espresso, cuatro películas al día, un par de horas leyendo. ¡Qué bonito es soñar! Hablemos de cine, de todo tipo de cine. Lleguemos juntos al fondo del pantano o al hoyo del conejo. Amo el cine, la literatura, la música, en ese orden.

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