¿Qué creen? Podemos ver un video, un meme, pasar de un “influencer”, de una publicación  o una canción que no nos gusta sin tener que iniciar una petición de Change.org, hacer un hashtag para cancelar a alguien, ofendernos y sentirnos traicionados por una persona qué, honestamente, ni nos conoce y seguirá cobrando puntualmente.

Si, las redes sociales y los medios son importantes, nos abren perspectivas a otros puntos de vista, más en estos tiempos de distanciamiento social. 

Cuando nos ofendemos porque alguien que cuenta con una plataforma para expresarse,  ¿Significaría que somos demasiado débiles como para destacar y tenemos que defendernos tras las faldas públicas de alguien en quien depositamos nuestra proyecciones y deseos?

Parece que en este 2020 de mazapán, cualquier figura pública que no sea idéntica a nosotros, es nuestro enemigo y hay que derrocarlo, y CANCELARLO, a lo que es igual a la Cultura de cancelación.

¿La cultura de la cancelación va en contra de la discriminación?

Por supuesto que hay cosas que en el colectivo social entendemos como crímenes, racismo, discriminación y aunque totalmente quienes piensan diferente a nosotros, «los buenos», saben que están en un lado en el que tratan de defender lo indefendible, no es nuestra labor colonizarlos. 

Si nos ofende o nos mueve, mejor utilicemos esa motivación para trabajar con más ahínco en nuestras convicciones, en vez de pelearnos con una pared.

Le echamos la culpa a cosas tan estúpidas sobre nuestras decisiones, para no hacernos responsables de los resultados que hemos obtenido.

Que si las caricaturas son violentas, si Chumel es un tal, que Estanislao publicó el 23 de noviembre de 2009 un chiste que muchos no admitimos en voz alta que nos causó gracia. O tal vez a Carlos malcopeó se le cruzó la pachipeda en 2016 y se tomó fotos en posiciones comprometedoras con sus amigos, en la intimidad de una peda casera.

¿A mi qué me importa? ¿Y a ustedes, activistas detrás de una pantalla, ofendiéndose por todo?

TODOS Y TODAS HEMOS TENIDO UN PENSAMIENTO HORRIBLE, contado un chiste de dudoso gusto, hemos empleado el lenguaje como arma, utilizado estereotipos como burla, porque somos humanos, falibles, lo cual no significa que somos terribles personas, podridas por dentro.

Nos autocensuramos porque tenemos el poder de racionalizar que tal vez no era la mejor idea hacer esos comentarios y hasta lo compensamos. Y vamos en contra de nuestra naturaleza, visceral y que no está todo el tiempo con un palo entre las nalgas tratando de ser correcto para todos los que, sinceramente, ni nos dan de comer, ni nos mantienen, ni nos cogen.

Yo soy YO, y tengo mi propio punto de vista y eso me importa más para hacer mejor mi comunidad.

Oh, gracias, señor justiciero. Ya le quitaste su programa de televisión a alguien que te caga porque tal vez, lo que te enferma es que alguien más tiene una plataforma para llegar a millones de personas, y tú te conformaste con un “NO” en vez de replantear tu proyecto.

¿ La cultura de cancelación nos hace una mejor sociedad ? 

¿”Cancelar” a alguien y joder por una semana, te volvió mejor persona? ¿Te dio a ti la plataforma para un cambio social? ¿El mismo tiempo que invertiste en tirarle mierda a alguien y defenderte, o seguir insultando a quienes siguen a esa persona o ideología, no hubiera sido mejor emplearlo en dar el mensaje que realmente te interesa difundir?

¿Qué están haciendo que te molesta tanto? Si no piensan como nosotros, podemos encontrar otro creador de contenido. O incluso nosotros tomar el valor de COMPARTIR y alzar la voz por nuestras creencias.

¿Por qué odiar? ¿En vez de dirigir la energía que gastamos en chingar a otros, la usamos para reconstruirnos? 

¿ La cultura de la cancelación es realmente por frustraciones personales? 

A nadie le gusta mirar dentro de sí mismo y encontrar cosas que no nos gustan, por lo que es más fácil odiar a alguien y cacarear eso en vez de ver desde donde nos empieza a arder. Si juzgamos a quien sube fotos en calzones, o sus rutinas de ejercicios, a quien viaja, tal vez nos está recordando que nosotros abandonamos el gimnasio, que no hemos hecho realidad nuestros sueños de conocer otra cara del mundo o que nos tomamos a personal todo y nos importa mucho lo que opinen de nosotros.

Tolerancia. No sé qué verga haces en tu casa, no entiendo por qué prefieres esto a esto, ¿Eres gay? ¿Eres trans? ¿Eres chairo? ¿Te encanta oler tus pedos bajo las sábanas? Ok, hazlo, no nos importa, pero si necesitas ayuda, solo grita y ahí estaremos, no expliques nada.

¿Por qué nos enferma la manera en la que otros viven?

Respeto profundamente a los influencers, me guste o no lo que hagan. Pero a mi me aterra la idea de salir tan públicamente al mundo y que cuestionen mis gustos, mi pasado, mis publicaciones y tener que ser políticamente correcta e hipócrita con tal de agradar a mi mercado sin ofender a nadie.

Me gustan muchísimas cosas que no puedo decir en voz alta a veces, porque la opinión no pedida o el juicio que me voy a pasar por entre las nalgas prefiero evitármelo.

Solo soy una persona con acceso a internet y con ganas de expresarse.

Porque sinceramente, el feedback o lo que opinen de mi, está en el último lugar de las cosas que no me importan, después de querer saber como separa la basura Cepillín.

Si a alguien le encanta lo que tengo que decir, le da valor de hablar, le caga, le espanta, o le alivia sentirse comprendido, soy infinitamente feliz. Por eso amo lo que hago, escribiéndoles y hablando desde mi experiencia. Para que otros levanten la voz y encuentren su camino. Para volverme obsoleta en unos años y que me digan “Eso ya lo sabemos, ya sabemos como respetarnos y como evitar relaciones de pareja violentas, vivimos nuestra sexualidad en libertad y sin explicaciones”

Lo que les pido, es que dejemos vivir. Honestamente, por más que nos interese cambiar a alguien, a menos que no tenga la intención, solo no va a decir lo que queremos y va a seguir haciendo su vida y pensando lo que se le venga en gana. Y qué rico.

¿Por qué le damos el poder a otros de cambiar al mundo? ¿Por qué somos tan duros con las personas públicas? Chayanne no tiene la obligación de cambiar el mundo, y nosotros no tenemos la obligación de darle nuestro dinero si no es algo que nos gusta, así es que esa mamada de que nosotros les pagamos y que su trabajo es entretenernos, para eso tienen vida pública bah.

No seamos parte de una masa que es parte de una cultura de la cancelación a veces absurda, empecemos con nosotros, seamos auténticos, aunque eso no les guste a todos. 

Si estoy viviendo mi verdad, no necesito estar de acuerdo contigo para respetar tu punto de vista y dejarte ser.

Recuerden que todos estamos en igualdad de condiciones para ser expuestos por algo que consideramos correcto. Empatía. Solo eso.

Nos leemos pronto.

Pupi

¡Oye no te vayas! También te puede gustar: Cien años de cuarentena. 

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Sobre El Autor

Godinette pura sangre de día. Sexóloga todo el tiempo.

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