En estos pasajeros días de julio, hablaremos sobre Andrés Manuel López Obrador, presidente electo para el período 2018-2024, a quien le corresponderá dirigir tanto la política nacional, como internacional, de los Estados Unidos Mexicanos; pero, vale la pena preguntase por qué tanto alboroto por esta persona, quien, al fin y al cabo, sigue siendo un político más en la triste, larga, traicionera, poco nítida y muy oscura historia política de México.

Bueno, bueno, lo relevante en él, es que sería el primer presidente de izquierda del México actual, PERO como buen político mexicano tiene una historia política bastante interesante, así que haremos una breve reseña de su pasado político, obviamente, desde la perspectiva de la población LGBTTTI y su lucha; así que, prepárense muy bien, porque hay algunas cosas no muy bonitas sobre nuestro flamante presidente electo.

Corría el año 2001, en esos tiempos diversas organizaciones civiles propusieron ante la Asamblea Legislativa la Ley de Sociedades de Convivencia, propuesta legal cuyo fin era proteger a las parejas del mismo sexo; obviamente, dicha propuesta fue impulsada, sustentada y defendida por diversas organizaciones civiles, e, increíblemente apoyada por la bancada del PRD de esa época.

Sin embargo, y aquí viene lo interesante, en el año 2003, el entonces Jefe de Gobierno: Andrés Manuel López Obrador, propuso que, el primer intento legal por reconocer y proteger los derechos de la población LGBTTTI, la Ley de Sociedad de Convivencia fuera sometida a consulta ciudadana. Esto suena bastante técnico, pongámoslo en términos no jurídicos y más simples de entender: someter a votación tu derecho al reconocimiento de una vida civil plena, y consecuentemente someter a votación tu derecho a heredar, compartir tu patrimonio con tu pareja y varios y demasiados etcéteras más.

Suena bastante feo ¿no lo crees? Pues durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, dicha iniciativa estuvo en la “congeladora”, no avanzaba ni retrocedía, se quedó ahí, en el limbo legislativo. Ello por la insistencia del ejecutivo local por someterla a consulta pública. (http://www.jornada.com.mx/2004/01/08/ls-ley.html)

Tanto perduró la insistencia de nuestro querido Andrés en someterla a consulta pública, que una vez concluida su regencia, dicha propuesta fue reactivada, ahora con una administración nueva y más “open mind” (ya con Marcelo Ebrard Casaubon AKA “Carnal Marcelo” y Alejandro Encinas) y una Asamblea Legislativa igual de progresista; finalmente, se dio el gran paso, el 16 de mayo del 2007 entró en vigor la Ley de Sociedad de Convivencias, un logro importantísimo, puesto que sentó las bases para un logró aún más importante: el matrimonio igualitario, y la posibilidad de adopción entre personas del mismo sexo.

Después de su pequeño resbalón uno podría pensar, “bueno, por lo menos los años pasaron y nuestro querido Andrés Manuel cambió de parecer o ¿no?

Pues lamento decirte que no, para el día 31 de octubre de 2016, nuestro querido Andrés Manuel, siendo ya precandidato presidencial por MORENA, nuevamente habló sobre temas LGBTTTI, específicamente sobre el matrimonio igualitario, diciendo lo siguiente:

“Yo represento a millones de católicos, a millones de evangélicos y a millones de libres pensadores de este país, entonces si no los consulto no me puedo pronunciar, que no se llamen a engaño, siempre he sostenido que el mejor método es el democrático y que la gente decida, y yo soy partidario de las libertades, pero cuando se tratan de esos temas, vamos a que los ciudadanos sean los que resuelvan.

Y es aquí, querido Lector, donde surgen muchísimas preguntas, cada una más interesante que la anterior: ¿sabrá Andrés Manuel López Obrador que los DERECHOS HUMANOS de las personas, no sólo pertenecientes a la población LGBTTTI, sino de otras minorías, NO PUEDEN estar sometidos a consulta pública, puesto que SON INHERENTES A LA DIGNIDAD HUMANA? ¿Es Andrés Manuel López Obrador una persona indecisa frente a temas LGBTTTI? ¿A quién estuvo dirigida esa respuesta, al electorado o a sus aliados políticos?

Ahora, por un momento dejemos el pasado, y vayamos al 1º de julio de 2018, fecha memorable puesto que, Andrés Manuel López Obrador resultó electo presidente de México, increíble, pero así fue; tenemos por primera vez a un ejecutivo federal de izquierda, y no es para menos, en su primer discurso ante los medios de comunicación, el mensaje fue simple: reconciliación, trabajo en conjunto y apegado a la legalidad, y más importante aún:

“El Estado dejará de ser un comité al servicio de una minoría y representará a todos los mexicanos: a ricos y pobres; a pobladores de campo y de la ciudad;  a migrantes, a creyentes y no creyentes, a seres humanos de todas las corrientes de pensamiento y de todas las preferencias sexuales.”

Personalmente, aún sigo pensando en esto: el primer discurso de un presidente recién electo visibilizó a un sector de la población, cuya lucha histórica siempre ha sido o negada o bien minimizada. Sí, aquella minoría “desviada”, “antinatural” y plagada de “degenerados” fue citada brevemente en el discurso de la persona que habrá de gobernarnos por los próximos seis años, ¿raro no?

Increíble para unos, para otros raro; para concluir, y despedirme antes de volver tediosa la lectura, quisiera poner un punto sobre la mesa: siempre piensa con cautela y prudencia, Andrés Manuel López Obrador es un político, no es una buena, ni mala persona, simplemente es una persona que defenderá sus INTERESES POLÍTICOS O PARTIDARIOS.

Sí, lo sé, lo anterior suena, o da la idea, de que tu humilde servidor es de derecha, pero no, me considero como una persona de izquierda, cuyo planteamiento básico es exigir, trabajar y actuar por un cambio, y más importante: CRITICAR con argumentos sólidos, con conocimientos históricos, no con simples conjeturas u opiniones sin fundamento.

(https://www.huffingtonpost.com.mx/daniel-berezowsky/lo-que-le-fallo-a-lopez-obrador_a_22127636/)

De tal manera que, si yo critiqué la postura de Andrés Manuel López Obrador sobre la Ley de Sociedades de Convivencia, y la posibilidad de someter a consulta pública el matrimonio igualitario; del mismo modo, yo criticare su actuar, en los próximos años, como presidente de México, no sólo como gay, homosexual, joto, puto, maricón, sino también como persona o ciudadano. Porque al fin y al cabo, como yo adoro a mi país, así tu deberías amarlo; y más importante: la lucha por más derechos y libertades a favor de la población LGBTTTI, no sólo se agota para una sola letra, sino también para las otras seis restantes. 

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de GEN Magazine México. 

Sobre El Autor

Erick Gómez Berrocal es abogado egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, estudiante de maestría por la misma universidad, melómano, amante del arte, lector asiduo, investigador en potencia, escribo para LGBT México en GEN Magazine, cofundador y encargado del área legal de LGBT México.

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