Para algunos estudiosos del Derecho, sencillamente los Derechos Humanos (DDHH) son necesidades del hombre que deben ser satisfechas por alguien. Esta pequeña idea no planea ni ser exhaustiva, ni mucho menos profundizar sobre el tema de los Derechos Humanos, sólo se limita al presente texto.

Siguiendo con la idea de los Derechos Humanos como necesidades de las persona, surgen cientos de ejemplos: como la necesidad de un hogar (Derecho a la vivienda digna), de una educación adecuada (derecho a la educación), a una remuneración adecuada por realizar un trabajo (derecho a un trabajo), a comer (derecho a una alimentación), derecho a no ser discriminado (derecho a la igualdad), por citar algunos.

Sin embargo, ¿existe el derecho a ser diferente? O bajo la idea arriba mencionada, ¿la persona tiene la necesidad básica de ser diferente a otra u otras personas? Desde mi perspectiva, estas preguntas tienen respuestas afirmativas, incluso podríamos ir más allá, afirmando que la diferencia entre personas no es sólo deseable, sino casi urgente.

Ahora bien, legalmente cómo podríamos construir el derecho a ser diferente; de entrada para configurarlo tendríamos que buscar un Derecho Humano que le sirva de base y, posteriormente, ir concretándolo. Indudablemente, la Dignidad es nuestra base fundamental para empezar a construir nuestro derecho a ser diferente, el cual nos llevaría al derecho a la libertad, cristalizándose en el derecho a la libre determinación de la persona, para derivarse finalmente en el derecho a ser diferente.

Pero ¿qué significa el derecho a ser diferente? Básicamente lo entendemos como la facultad de todas las personas para vivir y expresar libremente sus propias cualidades innatas o sobrevenidas. En consecuencia cada persona presenta rasgos identificadores únicos, así toda persona vive y expresa sus características personales de distinto modo, razón por la cual, a pesar de que dos personas compartan la misma característica, no la vivirán o expresaran de la misma manera.

Pongamos un ejemplo sencillo, aquellas personas que vivimos abiertamente nuestra cualidad de ser lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, trasvestí e intersexual somos totalmente distintos de aquellos a quienes aún se mantienen en el closet, sin embargo ellos tienen también gozan del derecho de a ser diferentes, a vivir su propia cualidad de la manera que ellos gusten, y nosotros debemos respetarlo.

Más simple aún, dentro de nuestras letras (LGBTTTI) habrá miles y miles de maneras de vivir la característica de ser lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, trasvesti e intersexual, y no menos importante, eso nos hace únicos e irrepetibles; esto desemboca en una diversidad infinita, y la necesidad de respetar el derecho a ser diferente, pues como ya lo habían dicho anteriormente: “entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.”

Sobre El Autor

Erick Gómez Berrocal es abogado egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, estudiante de maestría por la misma universidad, melómano, amante del arte, lector asiduo, investigador en potencia, escribo para LGBT México en GEN Magazine, cofundador y encargado del área legal de LGBT México.

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