La verdad es que en el amor yo me dejo ir como gorda en tobogán. Y me fascina.

Es mi maldición, es mi bendición. Pero nunca, ni las veces que me han roto el corazón de la manera más culera ha evitado que me enamore y ame a las personas. Soy como un perrito. No me da miedo. Me hace sentir plena.

Me da tristeza cuando por malas experiencias, personas buenas se cierren a sentir. Evitan a toda costa enamorarse o dejar que otros se enamoren de ellos. Y se me hace cobarde.

Vida solo hay una, y clavarnos en una etapa pensando que nos va a condenar de por vida es honestamente muy exagerado. Siempre que paso por algo triste pienso “¿Es algo de lo que me voy a reír después y me va a servir como lección aprendida para la siguiente?” y me siento mejor. Creo que entre más vivimos y conocemos más herramientas tenemos.

Me gusta imaginar que un día seré una viejita tatuada y loca que fue feliz de haber amado. Que le contaré a los hijos de mis amigos mis experiencias en el amor, que los ayudaré en sus primeros intentos y en sus desamores. Que cada persona que he amado y que amaré son dignos de un capítulo de uno de mis libros, y sobretodo, que un tiempo los hice felices y que dejé algo en ellos, en el que más me odia hoy en día, en el que le dio miedo quererme, en el que me ama, el que quiere estar conmigo y no lo estará por cobarde y por el que hoy es mi persona favorita y mi compañero de aventuras.

Antes de año nuevo el Uber de “B” había llegado y lo esperaba afuera de mi casa. Había sido un día divertido y amable y no había pasado nada remotamente malo. Nos despedimos entre risas y deseándonos lo mejor para el año que comenzaba. En cuanto su Uber arrancó y yo caminé hacia el elevador de mi edificio empecé a llorar sin control alguno. Un llanto inconsolable. Entré a mi departamento y me tiré al suelo a llorar a lágrima moco y baba, sollozando sin motivo. Estaba literalmente berreando. Como Britney, clarito.

Acto seguido, me fui a la cocina a lavar los trastes (cosa que no hago ni aunque Chris Pratt lo pidiera) mientras lloraba. Mi roomie/mejor amiga entró y casi le da el tramafat de verme sniffeando y lavando.

Ross: “Amor, ¿Qué pasó?”

Pupi: “¡No sé!”

Ross: “¿Te peleaste con “B”?

Pupi: “¡No!”

Ross: “¿Te va a bajar por fin? ¿Estás embarazada? ¿Estás enamorada?”

Pupi: “No sé cual de las tres…”

Me quedé mas turbada que nunca unos días en lo que por fin resolvía mis dudas sobre las primeras dos preguntas y me quedaba resolver la tercera. Claro que “B” físicamente me encanta y es alguien que me reta intelectual y emocionalmente como nadie. Aparte de que me hace reír mucho. Pero solo somos “amigos”. Semanas después “B” se iba igual después de un día divertido y PUM, el llanto incontenible. Lamentablemente esta vez SI me vio y mientras le pedía perdón le explicaba de manera honesta “en verdad no sé porque estoy llorando”

Esto solo me había pasado unas veces en mi vida:

  1. Cuando me despedía de Misfit, mi primer novio
  2. Cuando me despido de mi mejor amiga
  3. Cuando me despido de mis papás cuando me quedo en su casa
  4. Los primeros 8 meses que anduve con GG. Cuando me dejaba en el trabajo o cuando me despedía de él me encerraba a llorar en el baño, me daba una angustia espantosa alejarme de él

Se llama Limeranza… o ENAMORAMIENTO.

Todo esta sensación de estar enamorado es cuestión de química cerebral en un 99.99%. Y está científicamente comprobado. Y es adictivo y biológicamente necesario.

En este coctel de perdición actúan las endorfinas, endocannabinoides, vasopresina, oxitocina, las hormonas sexuales, el óxido nítrico, serotonina y factores de crecimiento neuronal. ¡En promedio son de 12 a 19 áreas en nuestro cerebro que participan en el enamoramiento!

La dopamina es un neurotransmisor que secretan las neuronas, y está involucrada en el deseo, la felicidad, el enojo y la sensación de placer. Cuando estamos enamorados liberamos dopamina en cantidades industriales y ocasiona que Y si, conforme va a avanzando la relación con la persona que es objeto de nuestro afecto, diminuye la cantidad. Eso de “ya no me quieres como antes”, es científicamente acertado.

 

 

Todos esos casos famosos de embaucadores que enamoran a grandes directivos de -compañías, a mujeres súper frías e inteligentes que terminan dando las nalgas y sus patrimonios enteros por un “te amo”, son reales. Gente súper responsable, que entra clases siempre y está en el cuadro de honor, de repente empieza a andar con alguien y falta, no entrega trabajos, baja calificaciones, cosas así por estar con la otra persona. Así mero. Y lamentablemente también es un gancho para que el  Brayan le diga a Jenny que le ayude a vender drogas, o para que personas inocentes sean víctimas de trata.

Esto es porque la corteza pre frontal de nuestro cerebro se inhibe ante el coctel de neuroquímicos del amor. Actuamos de manera impulsiva, y la neta es que no pensamos más que en que la otra persona nos pele.

 

Uno siente el putazo de inmediato. Se acelera la frecuencia cardiaca, nos sonrojamos, sentimos maripositas revoloteando en el estómago, nos sudan las manos, se nos seca la boca, y tenemos una maestría en decir pendejadas impresionantes. Pero tratamos de manera nerviosita sacar lo mejor de nosotros con sonrisas, cambiando de look, miraditas, incluso el tono de voz camia muchísimo cuando estamos cortejando a alguien. Y si somos correspondidos, nos sentimos más vivos que nunca, nada nos duele, creemos que podemos hacerlo todo y hasta físicamente nos vemos mejor, se nota. No es mamada, es ciencia.

 

 

Hay veces en las que una persona puede tener todos los atributos racionales que deberíamos apreciar en teoría, y por más que lo piensas nomás no terminas de convencerte de que quieres estar ahí. Y hay personas que te atraen como un imán, que te traen de nalgas aunque sean la peor escoria que alguien pudiera querer para ti, que se llevan tu alma cuando pasan frente a ti y ni Chris Pratt podría ser tan perfecto como nuestro ser amado. Y si, tiene explicación.

Más allá de lo romántico, la etapa de enamoramiento nos ayuda a crear las bases de un vínculo más fuerte, abre todos nuestros sentidos y centra nuestra atención en conocer todo del mundo del otro y a que nos conozcan como la mejor opción para que la especie y nuestros genes prevalezcan.

Una de las estrellas en este proceso es la oxitocina. Es conocida como la hormona del amor. Ella se encarga de mantener a las personas que queremos unidas a nosotros. Se libera con abrazos, besos y los orgasmos. Disminuye el estrés, la tensión, la tristeza  y nos vuelve empáticos. Incluso si vemos la foto de esas personas a las que queremos o si escuchamos su voz o incluso solo nos mandamos memes o textos. La humanidad y la especie humana ha sobrevivido toda su existencia en este mundo por esta hormona.

Es por eso que lloro cuando me despido de mis papás, no porque estoy enamorada de ellos, pero tenemos un lazo increíblemente fuerte, o Jessica, que el primer momento en que la vi supe que se había robado mi corazón y siempre que la veo la vida es mejor, incluso físicamente me siento bien cuando está cerca de mi , y no estoy enamorada de ella, y pues con “B” básicamente me la vivo platicando todo el día, cuando lo veo podemos hablar y reír de todo y me volví adicta a la sensación de bienestar y hormonas de felicidad que me da su presencia y porque honestamente, he tenido los mejores orgasmos de mi vida con él. Pero es mi amigo y no estoy enamorada de él.

La etapa del enamoramiento puede durar meses o incluso AÑOS. En promedio 3 años en los cuales al momento de acabarse el enamoramiento hay de dos sopas: o buscamos a alguien más que nos haga sentir todo el maremoto de emociones (les dije, es adictivo, tengo un amigo que cambia de novio cada 9 meses por que se aburre de las personas y las deja por otras personas porque necesita esa emoción del cortejo) o transformamos todo lo vivido en AMOR MADURO. En la aceptación del otro, en ser comprensivos, objetivos y solidarios con el otro. Saber que no es el príncipe azul, que caga y de vez en cuando le apesta la boca, que cuando se enoja se calla y te ignora por días, y que ni en chiste va a cubrir 100% tus expectativas y aun así querer echarle ganas a la relación, a concretar proyectos, a formar una familia, iniciar un negocio, otro tipo de metas en común.

O incluso cuando el enamoramiento acaba, se convierte en un “deber ser” y en monogamia social. Si, monogamia social. Al paso del tiempo cuando se termina la emoción de una relación amorosa, intervienen factores sociales y culturales que te refuerzan positivamente el mantenerte en esa relación. El “que dirán”. El decir “¿pues como le voy a romper el corazón a la otra persona si ya llevamos mil años juntos…?” y si se comparten hijos o un patrimonio, un negocio, una mascota PEOR. Eso se me hace súper triste. Y cobarde. Pero nadie quiere ser el malo nunca, ¿O si?

Este amor maduro se logra de mejor manera si tenemos 3 características:

  • Apreciación: Si la persona físicamente nos atrae
  • Inteligencia: si hay admiración entre ellos. En el sentido del humor, las risas y el tiempo de calidad que se pasa con la persona, y en la resolución de los problemas y el apoyo que se brinda.
  • Reconocimiento social: Nosotros y nuestra pareja somos más atractivos si somos admirados por otras personas.

Entre muchas cosas más.

Hoy no hablaré de lo que pasa cuando el enamoramiento se acaba y de como físicamente nos afecta, porque viene el 14 de febrero y los haters del amor me dan hueva.

¿Se acuerdan de como nos enamorábamos de niños? Que todos los días queríamos a alguien diferente y si alguien no quería ser nuestro novio o novia, no nos importaba y seguíamos buscando o seguíamos jugando.

El amor es mucho más que lo que nos enseñan las películas, Disney o incluso lo que nuestros papás tienen. Existen muchas maneras para que dos personas estén juntas. El amor es aquí y ahora, solamente. No es posesión, no es el título, no es que el otro dedique su vida a ti únicamente.

Deberíamos darnos la oportunidad de querer, solo para ver que pasa.

Nos leemos pronto.

“Saludos cordiales”

 

Una Respuesta

  1. Luz Delfín

    Me encanta leerte, es muy divertido, informativo y mucho muy entretenido, tienes el don de escritora atrapadora de lectores. Has crecido Puppi, felicidades, un abrazote.

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