Es el cumpleaños número 25 de Branko y su madre le ha organizado un festejo como todos los años. los invitados: la abuela que se ha olvidado de cosas y prefiere inventarse recuerdos, el papá que ha decidido callar porque ha perdido el rumbo de la vida, la hija que necesita a la madre y quiere enamorarse sin sentirse culpable, el abuelo que a veces parecería que está esperando paciente su muerte, los tíos con tantos dolores y tan pocas ganas de superarlos, y los amigos con sus ganas de soñar y descubrir quiénes son en este mundo.

Bajo esta premisa el director Diego del Río nos trae la puesta en escena del dramaturgo croata Ivor Martinicen, en la que más de uno podrá verse identificado con las problemáticas y vivencias familiares.

Desde el inicio de “Mi hijo sólo camina un poco más lento”  podemos conocer a cada uno de los miembros de la familia y los vínculos rotos que se conectan alrededor del protagonista Branko, quien vive en un duelo y aceptación constante por su perdida crónica de movilidad, y es justo en la parte de la aceptación en donde su madre tratará de negar la realidad en parte por el amor que siente hacia su hijo así como el tratar de sobreprotegerlo, pues en sus propias palabras, su hijo no es que NO camine, sino que sólo ahora camina un poco más lento.

Alrededor de la fiesta de cumpleaños de Branko  podemos conocer a cada una de las piezas que conforman a la familia,  ver de cerca sus problemas, sus frustraciones y la razón de su presente, en parte nos podemos dar cuenta de que todo gira entorno al amor y como diría la abuela, ¿porque no nos enamoramos de nuevo?

Jerry Velázquez quien se coloca en el papel principal de Branko, nos lo resume de la siguiente manera:

Es una historia de de una madre que no acepta,  vive en negación constante y genera problemas con el resto de la familia, mientras que para Branko es sobre seguir con su vida adelante, asumir su condición y sobretodo tener paciencia, todo dentro de una casa cargada de energía tensa, no sólo trata de de una parálisis física, sino emocional, en la que es necesario asumir lo que ya no tiene solución para avanzar.

Todo un vaivén de emociones que conmueve y emociona, en la que llore, reí y  reflexione sobre ciertas situaciones familiares en las que debo de confesar me vi identificado, sin lugar a dudas “Mi hijo sólo camina un poco más lento” es una gran opción para ver en La Teatrería y que mejor si van acompañados de su mamá, papá, abuelita o con quién más lo disfruten, una obra que por nada del mundo se pueden perder y que podrán ir a ver todos los Martes a las 20:30 hasta el 7 de Mayo.

 

Sobre El Autor

Diseñador y actor, en búsqueda constante del Alétheia y con una necesidad de inyectarme teatro, cine y literatura dosificado en café del más tostado y puro.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.