La comunidad LGBT, de perseguidos a perseguidores

A través de  la historia podemos ver como diferentes , revueltas, revoluciones o movimientos sociales  buscan  expresar las  ansias de libertad, de justicia y aceptación social, con la finalidad de alcanzar derechos sociales, políticos o religiosos (y la Comunidad LGBT no está exenta).

Es así como una de las mayores persecuciones de la historia fue la  inquisición de la iglesia católica  que no solo persiguió “Brujas”, científicos, pintores,  sino que también hostigó  a  aquellos que disentían  del  clero romano,  atacando a las iglesias  protestantes por toda Europa, ya fuera de las ramas de  Martín Lutero o Juan Calvino, siendo este último sentenciado a morir en la hoguera, junto con sus libros, el 27 de octubre de 1553.

¿Dónde partió todo?

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Durante los años 1877 a 1950 los afroamericanos fueron discriminados, segregados, torturados y asesinados, tristemente se le conoce a este periodo como el “linchamiento de los negros” hasta la década del 60 cuando Rosa Parks junto a otros afroamericanos cansados de la segregación comienzan la llamada desobediencia civil.

Por último, tenemos el caso del pueblo judío que fue perseguido y exterminado sistemáticamente por el nacionalsocialismo de Adolf Hitler el cuál implementó una serie de estrategias para hostigar, perseguir y matar de forma constante a más de 6 millones de personas.

A finales de 1948 ya concluida la segunda guerra mundial se divide la palestina ocupada por Inglaterra y se crea el estado de Israel.

¿Dónde entra la comunidad LGBT aquí?

Es comprensible que estés pensando ¿Qué tiene que ver esto conmigo? ¿No es este un espacio para la comunidad LGBT?

Bueno vamos a comenzar reconociendo que nosotros formamos parte de una comunidad al igual que las anteriormente mencionadas, hemos recibido los mismos oprobios y estamos siendo cada vez más aceptados por una sociedad prejuiciosa y es en este momento en donde tenemos que reflexionar en los hechos históricos anteriormente mencionados.

Si bien las iglesias protestantes y evangélicas gozan de plena libertad religiosa, hoy persiguen, maldicen y expulsan a personas LGBTQ+, sobre todo en el continente latinoamericano.

En el caso de las comunidades afroamericanas no es muy distinto, cada vez son más frecuentes las agresiones físicas y verbales hacia las comunidades latinas, y por último tenemos el caso del estado de Israel el cual ha sido denunciado y condenado por La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por “continuas y graves” violaciones de los derechos fundamentales en los territorios ocupados palestinos.

De oprimidos a opresores 

Al parecer cada vez que esta sociedad opresora nos acepta y logramos encajar en los cánones establecidos, nos mimetizamos de tal manera que nos volvemos opresores, olvidando el pasado de lucha y reivindicación para nuevamente entregar un chivo expiatorio al cual podamos violentar de alguna u otra forma.

Pasamos de ser seres oprimidos a opresores (pedagogía del oprimido – Paulo Freire).

Entonces es válido preguntarnos ¿estamos dispuestos a entregar un grupo y apuntarlo con el dedo? ¿será lo mejor no encajar en esta sociedad opresora y prejuiciosa? ¿Está mal no querer encajar?, son interrogantes que debemos plantearnos, cada vez que ganamos espacios en esta sociedad.


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