En un mundo como el de hoy, cada vez son más los incentivos que nos dan para tratar de ser felices, sin embargo pareciera que nos saturamos de “placeres” e información y el efecto es justo lo contrario, es contradictorio que en un mundo en donde nos dicen continuamente que tenemos que ser felices, existen más problemas de depresión y mentales, se que yo no soy psicólogo, ni terapeuta, ni coach o algo por eso estilo pero se hablar de libros y el día de hoy quiero hablarles de uno en especial que se llama “La Conquista de la Felicidad” de un filósofo y matemático llamado Bertrand Russell.

¿Qué es realmente la felicidad?

La felicidad es un estado o una búsqueda, para el filósofo de origen ingles Bertrand Russell representa lo segundo, la felicidad es una búsqueda constante que hay que conquistar. Y se que tal vez esta premisa se les hace sacada de algún de autoayuda tipo Paulo Coehlo, sin embargo la obra “La Conquista de la Felicidad” es una obra que va más allá, es un libro que por lo menos a mi me hizo pensar en la función que tiene el Ser Humano en la vida misma, y como siempre nos encontramos corriendo constantemente para llegar a una meta u objetivo que creemos que nos hará felices una vez que lleguemos a el, es decir siempre estamos pensando en un futuro “cuando logre” en un futuro “cuando llegue” y no estamos realmente pensando en el presente, en lo que estamos  viviendo en nuestro día a día, dejando pasar el tiempo y sin darnos realmente cuenta de que el proceso también y se puede disfrutar.

En la primera parte de su libro, Bertrand Russell nos habla primero de aquellas cosas que causan la infelicidad como el estar obsesionado con obtener éxito desmedido, vencer a la competencia y a hacer a un lado todo lo demás, sacrificando muchas cosas de nuestra vida personal. 

La decadencia de la sociedad según Russell viene acompañada también de un desinterés e incapacidad de muchas personas de poder disfrutar de los placeres intelectuales, de conversar tranquilamente con otras personas, el ocio ha quedado contaminado por placeres rápidos y mundanos en las que las drogas, el alcohol pueden contribuir mucho a ello, al final lo que buscamos muchas veces es un placer mucho más fuerte e incluso rápido, queriendo más y más.

Algo que puede ejemplificar más de lo que hablo es cuando alguna vez tuve la oportunidad de ir al MET de Nueva York, cuando me detuve a ver un autorretrato de Vincent Van Gogh  uno de mis pintores favoritas, disfrutaba tanto el poder describir las pinceladas que tenía, la composición y el sentimiento que me venía la pintura ante mi, al conocer sobretodo la vida de sufrimiento que llevó Vincent, creo que ese ha sido uno de mis pequeños momentos más felices y del cuál por cierto se me salió una lagrima, aplicando un poco lo que dice Russell estaba en un momento en el que vivía el presente, por más pequeño que fuera, fue una emoción que no puedo volver a describir,  en el caso contrario a esto también, fue cuando en ese mismo instante una persona se acerco de la misma manera a la obra, y sólo estuvo durante unos segundos para tomar una foto y luego irse.

Algo que ejemplifica claramente los momentos de infelicidad, y puede ser que tal vez Van Gogh no fuera del gusto pictórico de esa persona, sin embargo me hace pensar en lo inmediato y vacío que son los momentos que creemos nos darán felicidad, como en el caso de que esa foto llegue a estar en un muro de Instagram  y a cambio recibamos likes, como si nuestra felicidad dependiera en gran medida de la aprobación de personas que igual puedes ser ni conozcamos.

A esto se refiere Russell cuando habla de que los placeres se han convertido en drogas rápidas y “efectivas” que nos excitan por tan sólo un momento y nos hemos vuelto incapaces de poder disfrutar de placeres intelectuales mucho más profundos y duraderos.

“Una vida feliz tiene que ser, en gran medida, una vida tranquila, puede sólo en un ambiente tranquilo puede vivir la auténtica alegría”. Una vida llena de excitación es una vida agotadora.

Ante esto hay que también ser conscientes del aburrimiento y aceptarlo como tal, “Todos los grandes libros contienen partes aburridas, y las grandes vidas han incluido periodos sin ningún interés, una generación incapaz de soportar el aburrimiento será una generación de personas pequeñas, de seres incapaces de poder vivir sin una dosis continua de excitación» y OJO que al final Russell dice que no es se trata de tener una vida completamente monótona, que si es bueno tener ciertas excitaciones pero siempre de una forma equilibrada, si llevamos una vida llena de impulsos, nos volveremos adictos a ello, como si fuera una droga en la que queremos más y más. 

Otro ejemplo de la infelicidad es el miedo a la opinión pública, Russell habla de como las personas gastan más en cosas como coches, buena ropa y buenas cenas, para impresionar o llegar al Status Quo de otras personas, en lugar de gastarlo en un viaje que nos nutra, o incluso en una buena biblioteca, y la solución no no se trata de ser un rebelde y burlarse de esa parte de la sociedad, porque de alguna Russell menciona que te transformarías en lo mismo, sólo que en una versión retorcida, ser auténticamente indiferente ante ella, preocuparte un poco más por nutrirte a ti mismo, es una fuente importante de felicidad.

Una sociedad es mucho más rica cuando las personas no se someten a los convencionalismos, cuando hay más individuos diferentes entre sí y que se puedan conocer, uno de los peligros de la época actual es cada vez perdemos la fuente de la libertad social, nos hacen ir por los mismos caminos y los mismos métodos, y con esto Russell no pretende decir que entre más excéntricos mejor, si no que uno debe de ser lo más natural que sea posible, y seguir sus inclinaciones espontáneas, cuando estás no sean necesariamente antisociales. 

Pero bueno ante todo esto ¿ Todavía es posible la Felicidad?

La segunda parte del libro nos habla mas sobre las recomendaciones que hace Russell para llegar a más momentos de felicidad con una mayor consciencia. Las aspiración a la felicidad es un fin natural de nuestra vida que todos aceptamos como algo evidente, no se trata de que definamos u obtengamos la solución mágica sobre la felicidad, cada quien con lo que tiene disponible y a la mano puede diseñar su propio camino y construirse.

Para Russell la felicidad tiene que darse con la conciencia, no con la ilusión que muchos pretenden hacernos creer de que “entre menos saber mejor, mejor divertirse, distraerse”. La primera recomendación que hace Russell es que pensamos mucho en lo que nos hace falta, de lo que quisiéramos, teniendo desinterés por lo demás, pensamos demasiado en nosotros mismos, que nos olvidamos en crear otros frentes, para Russell la persona que se interesa más cosas, está preocupado y ocupado constantemente en lo que quiere conquistar, hay que quitarnos del centro y hacer todo los que nos interese. Para Bertrand Russell entre mayor intereses tengamos mayor será nuestra oportunidad de obtener felicidad, y menos las oportunidades de dejarnos al capricho del destino.

Para esto último hay que dejar claro que Russell dice que el fracaso y los obstáculos son necesarios, llegar a obtener un logro sin haber pasado por las pruebas, nos llevan a un lugar donde somos infelices, es decir una vida sin dificultades no es vida, algo que va muy de la mano con el aburrimiento.

También hay que tener intereses no personales, hobbies como se dice, en la que relajamos la mente de preocupaciones reales, que por cierto en este último punto Russell afirma que no podemos encerrarnos en esas misma preocupaciones todo el tiempo, a veces habría que mirar hacia fuera y ver que nuestras preocupaciones o problemas no son tan grandes como para que el Universo se detenga, si tan sólo nos diéramos cuenta que nuestros problemas son una pequeña caca en el universo, tal vez no les daríamos tanta importancia y pudiéramos disfrutar y enfocarnos en otros temas cuando no tengamos que enfrentar el problema. No se trata de ocultar al contrario se trata de enfocarnos en el justo momento en el problema real,

«Sé escrupulosamente veraz, aun cuando la verdad sea incómoda, porque es más incómodo intentar ocultarla”.

Claro que la felicidad depende de circunstancias externas y en parte de uno mismo, Russell es muy honesto al decir que el libro va dirigido a personas que gozan de buena salud, tienen un empleo, normal y viven en un país sin guerra, alguien que consideramos dentro de lo común,  el libro es para uno mismo, una persona que se sienta ciudadano del mundo y goza libremente del espectáculo que se le ofrece y de las alegrías, sin miedo a la muerte porque no se siente separado de las personas que vendrán después de el.

La felicidad al final es algo que se tiene que conquistar, ¿ustedes qué opinan? Esta de acuerdo con esta tesis, ¿para ustedes qué significa ser feliz? No olviden escribirme sus comentarios. Sigamos tratando de conquistar esa felicidad. 

Oye ¡pero no te vayas! tal vez pueda interesarte Aprender a estar sólo 

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Sobre El Autor

GEN Magazine co-founder, a veces escribo más de lo que hablo, de día diseñador y de noche actor en proceso, siempre en la constante búsqueda de la Alétheia de las cosas, sólo denme una sobredosis de teatro, cine y literatura para comenzar a platicar acompañado del café más tostado y puro o un vino Del Valle de Guadalupe. Hablo de libros en Youtube en el librófago.

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