Con libertad individual se llega al desarrollo

La libertad individual ha sido en los últimos años elemental de cara al desarrollo en temas sociales. En cuanto a cómo seleccionar nuestras relaciones afectivas y sexuales. Empoderar al individuo, sin tener que pasar por filtros eclesiásticos o la aprobación del Estado ha sido un gran desafío. 

El empoderamiento individual

Michel Bozon (2001a, 2001b, 2009) habla de «coherencia sexual». Su análisis es fundamental de cara a los desafíos para el siglo XXI. Según dicho autor, »las normas que regulan la sexualidad son crecientemente atribuidas y sujetas a la responsabilidad individual, la cual ha reemplazado la antigua tutela de la Iglesia y del Estado como agentes de control del comportamiento sexual» (La Inestable Aceptación de la Homosexualidad. El Caso de las Escuelas Católicas de Élite en Santiago de Chile. Scielo, 2016, Pablo Astudillo Lizama).

Junto a la cita anterior, Astudillo propone el concepto de la »propia gramática sexual y coherente», apuntando a que cada sujeto crea libremente su propio entorno y sus propias relaciones.

Al darle al individuo la custodia total del manejo de sus relaciones amorosas, una sexualidad plena y segura o elegir una pareja, implica que tal responsabilidad ya no recaiga sobre la Iglesia o el Estado. Así, el Estado se ve limitado a promover sexo seguro y ofrecer una educación sexual oportuna y de calidad.

El origen del empoderamiento individual

Sin dudas, esta apertura de libertades individuales, no ha sido fácil de conseguir. Bozon (2009) e Illouz (2015) hacen referencia a que este proceso ha sido gestado desde la segunda mitad del siglo XX, dado a un gran precedente: concebir la sexualidad más allá como un elemento para procrear, por lo cual, si bien, los resultados son libertades individuales, el origen es netamente social. Ya que, en el nuevo siglo se separan los conceptos: sexo-fecundidad y sexo-placer, aceptándolo y practicándolo.  

De este modo, hoy concebimos el placer sexual de un modo más amplio y diverso, lo cual sumado a la revolución tecnológica ha permitido el surgimiento (y con mucho éxito) de redes sociales para citas y encuentros casuales. Esto indica que hoy en día los individuos somos más libres y como tal, dueños absolutos de nuestras relaciones. Y esta libertad, siempre será un pilar fundamental para toda sociedad moderna, plena y feliz. Libres, pero con responsabilidad. Toda libertad implica derechos y garantías, pero también deberes no menos importantes, como el deber de cuidarnos y cuidar a otros. 

Mirando hacia atrás

En los últimos años, tanto en Chile, como en muchos otros países, se han normalizado actos y consignas, que décadas atrás fueran impensadas o aberrantes para la mayoría de la sociedad. Hoy, aquel rechazo viene de una minoría de la sociedad. ¿Hemos avanzado? Claramente. Que grupos LGBT+ adopten un rol más importante entre la sociedad civil es algo tremendamente significativo, como en su minuto lo fue la despatologización de la homosexualidad, por ejemplo. Lo cual no quita que aún falten cosas por lograr.


 

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