Tras el caso de una pareja gay la Suprema Corte de Justicia la Nación concluyó que en México debe reconocerse el derecho a la procreación a través de la reproducción asistida. 

La historia inicia cuando la corte concedió un amparo para que un menor de 3 años de edad fuera registrado con los apellidos de sus padres, un matrimonio de hombres que procrearon mediante un procedimiento de maternidad subrogada.

La fecundación se logró con el esperma de uno de los padres y el óvulo de una donante anónima., sin embargo cuando intentaron inscribir al menor con los apellidos de ambos en el Registro Civil se los negaron, por lo que promovieron el amparo que finalmente fue concedido.

 “El derecho a convertirse en padre o madre es de toda persona, sin distinción en cuanto a preferencia sexual, tal como se prescribe en el artículo 1º de la Constitución y el 1º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos”.

Parte de la declaración de la SCJN fue que es fundamental la voluntad procreacional expresada por la pareja homosexual, así como el consentimiento de la madre gestante a no reclamar derechos y aceptar que el progenitor biológico y su pareja sean los padres del niño.

Y por si fuera poco (tomen eso Frente por la Familia) la Suprema Corte estableció que el matrimonio no tiene como finalidad la procreación, y es discriminante el definirlo únicamente como la unión entre un hombre y una mujer.

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