¿Cuántas veces te ha pasado que sin darte cuenta te pones de buenas o simplemente te sientes infinitamente triste? Tal vez es porque sin estar completamente consciente, escuchaste una canción que te provocó tales emociones. La música, igual que tu estado de ánimo, es capaz de influir en una multitud de actividades realizadas a diario. Una de ellas es la composición fotográfica. Las imágenes varían dependiendo de la música que se escucha mientras se captura o edita una fotografía, pues ésta influye dramáticamente en las emociones, lo que quiere decir que la música de tus bandas favoritas está relacionada con la forma en que interpretas al mundo.

Las actividades creativas contrario a lo que se piensa no son una expresión del todo libre: su contenido está relacionado profundamente con los sentimientos y el estado de ánimo del autor, de forma que si alguien deprimido, pretende retratar un paisaje primaveral, por más alegre que aparezca ante sus ojos, él encontrará la forma de cambiar la perspectiva y crear una composición fotográfica que refleje tristeza y melancolía.

Diversos estudios científicos han comprobado la influencia que la música tiene sobre actividades artísticas, especialmente los fotógrafos, cuyo trabajo puede capturarse inmediatamente y la interpretación de un mismo objeto, paisaje o lugar puede variar en la forma, pero no en el contenido. Para demostrar lo anterior, el fotógrafo Jay Yeager, que dijo haber sentido en distintas ocasiones que la música que escuchaba al tomar fotografías delineaba un patrón de estilo en sus imágenes, compartió dos grupos de fotografías que lo único que tenían en común era que habían sido concebidas mientras escuchaba un tipo de música específico.

El primer grupo de cuatro fotografías es el siguiente:

musica a traves de imagenes atardecer

musica a traves de imagenes perro

musica a traves de imagenes vaca

musica a traves de imagenes lluvia

Según Yeager, las fotografías anteriores están influenciadas inconscientemente por esta canción. Trata de escucharla y mirar las imágenes desde la perspectiva, los colores, los ambientes y las formas que contienen, incluso la actitud de las personas y los objetos que aparecen en la composición.

El segundo grupo de fotografías estuvo influenciado por esta pieza:

musica a traves de imagenes canoa

musica a traves de imagenes perro frio

musica a traves de imagenes nieve

musica a traves de imagenes ciudad

El resultado es declarador: la mayoría de las personas, aún sin saber qué canción pertenece a cuál grupo, son capaces de relacionarlos correctamente. Esto se debe al contenido de las imágenes, al ritmo medido en revoluciones por minuto y la concepción cultural que tenemos sobre los sitios fotografiados, basada en experiencias sensoriales que recordamos al haber estado en lugares similares. Estudios científicos revelan que existe una correlación entre el ritmo de la música que escuchamos y el ritmo cardíaco. Cuando escuchamos una pieza relajante con melodía lenta y pausada, las pulsaciones por minuto del corazón descienden drásticamente y el cuerpo tiende a relajarse. Por el contrario, al escuchar música con un beat más rapido, los latidos del corazón aumentan, junto con la segregación de adrenalina y otras hormonas que ponen al cuerpo en un estado de alerta (situación recomendable cuando estamos por hacer ejercicio, por ejemplo).

Un estudio más de la Universidad de Missouri probó científicamente lo anterior: se le pidió a un grupo de personas que registrara sus emociones después de escuchar por dos semanas una selección de piezas elaborada cuidadosamente con canciones que poseen un ritmo rápido de revoluciones por minuto. A otro grupo, se le asignaron piezas con un ritmo medio bajo la misma dinámica. El resultado mostró que las zonas cerebrales asociadas con las sensaciones positivas a lo largo de esas dos semanas, presentaron una actividad significativamente mayor en las personas que escucharon música más rápida que en las que escucharon música a un ritmo menos acelerado.

La influencia de la música en el cerebro humano es innegable. Una pieza puede aumentar dramáticamente tu capacidad creativa, creando algo tan complejo como una representación visual de esa canción. Tu música favorita puede detonar tu imaginación y por eso es recomendable utilizarla mientras realizas actividades asociadas con ello como pintar, escribir, estudiar e incluso dormir.

Por: JoCar

Fuente: Cvltura Colectiva. 

Sobre El Autor

Cofunder de GEN Magazine, actor en proceso y en la constante búsqueda de la Alétheia de las cosas, sólo denme una sobredosis de teatro, cine y literatura dosificado siempre en el café del más tostado y puro.

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