Cuando le mandaba nudes al hombre que yo amaba, me sentía la persona más hermosa y sensual del universo. No tanto por lo que él me dijera, sino por como me veía yo a mi misma. Me gustaba compartirme, arreglarme para tomarme fotos. Muchas de ellas nunca las envié, eran para mi. Fue muy diferente a cuando recibí un mensaje a las 3 de la mañana con un video íntimo MÍO, tomado sin mi consentimiento y por un tipo con el que salí una vez.

Sentí terror. El estómago se me fue suelo como si hubiera tragado una pesa.

Lo que me dio miedo no fue el hecho de que hubiera estado tan alcoholizada que se aprovechó de la situación y lo grabó. Me mandó adicional más videos de otras mujeres en las mismas condiciones y me sentí aterrada de que con esa misma facilidad se distribuyera mi video. Con mi cara, mis tatuajes, mi vestido favorito en primer plano.

Este hombre me quitó el sueño, la paz, me daba miedo no ceder ante sus chantajes con tal de que no pasara a más. Siempre se jactaba de que su profesión le permitía el acceso a contactos e inmunidad, y escuché varias historias sobre personas con las que había tenido altercados que así lo confirmaban.

No me asustaba que alguien pudiera ver mi intimidad. Incluso cuando le mandaba contenido erótico a mi persona de confianza, sabía que una vez saliendo de mi teléfono, podrían pasar muchas cosas. Desde que le robaran el celular, me presumiera, o hasta aparecer en una página pornográfica. Por eso siempre estaba orgullosa de lo que mandaba. Me sentía hermosa y poderosa, me hubiera honrado saber que alguien más me veía de esa manera, si llegaran a filtrarse los contenidos que yo, una mujer adulta, por decisión propia compartía.  De vez en cuando me pregunto si sigue teniendo mis fotos o si borró todo por completo desde que nos despedimos. Al menos yo siempre borro todo, todo absolutamente todo.

Lo que me inquietaba era el dolo y el contexto en el que pudiera compartir un video en el que abusaba de mí. ¿Qué me iba a pedir a cambio? ¿Iba a vivir toda la vida caminando en un campo minado?

Tragué mierda y sonreí, lo mantuve contento, incluso le hablaba bonito cuando me escribía enojadísimo porque me veía con alguien más. Quería sobrevivir, de alguna manera.

No pasó a más. Pero no todos tenemos la misma suerte. Hombres y mujeres de cualquier estrato, orientación o preferencia genérica estamos expuestos a la violencia digital y al porno chantaje.

Puedo decir que la mayoría hemos recibido o hasta hemos compartido contenido que no es nuestro, y por ello lamento el agravio. Los packs, videos en grupos de hombres, pornografía filtrada de celebridades… hemos normalizado el intercambio a tal grado que estamos a expensas de saber que podemos ser los siguientes y que no “sería algo nuevo”.

Siempre creí que era cuidadosa. Cuando compartía y me compartían, explícitamente se hablaba de que no debíamos compartirlo con nadie más. Mi código de honor no me permite hacerlo, la confianza depositada en mi y creo que el sentido común me rigen, aunque siempre hay que tener plan A – B – C  y hasta Z.

Existen muchísimas medidas para proteger nuestra identidad en caso de que utilicemos medios electrónicos y gráficos para las prácticas como el sexting o incluso si vendemos nuestras nudes. Aquí no juzgamos a nadie y si quieres compartir tu cuerpo, es tu decisión y se aplaude. Es más, debería de valernos corneta. Si no estamos directamente involucrados, nuestra opinión no importa.

Que si cubrirse la cara, los tatuajes, solo en cierta posición…

Mi tip favorito es ponerle marca de agua a mis nudes, poner en el resorte de los calzones, en algún mueble o donde pueda camuflarse  el usuario o nombre de quien lo recibe. Yo escribo la fecha en la que la mando, su nombre completo y celular. O cuando recibo imágenes no deseadas como packs ajenos, fotos de pene no requeridas, el 50% las ignoro y el otro 50% reciben una foto de mi diarrea o un tampón usado.

¿En qué consiste la Ley Olimpia? 

La iniciativa llamada Ley Olimpia es un conjunto de reformas legislativas encaminadas a reconocer la violencia digital y sancionar los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales, también conocida como violencia digital.

La violencia digital son aquellas acciones en las que se expongan, difundan o reproduzcan imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento, a través de medios tecnológicos y que por su naturaleza atentan contra la integridad, la dignidad y la vida privada de las mujeres causando daño psicológico, económico o sexual tanto en el ámbito privado como en el público, además de daño moral, tanto a ellas como a sus familias.

Olimpia Coral Melo, (razón por la cuál del nombre Ley Olimpia) activista y fundadora del Frente Nacional para la Sororidad, fue sobreviviente de violencia sexual. Junto al Frente, han creado el violentómetro virtual que identifica 11 tipos de violencia digital en donde incluso, niños y niñas son víctimas de ciberacoso, ciberpersecución y hostigamiento en internet.

Las personas que cometan delitos en contra de la intimidad sexual serán condenados a una pena de entre cuatro y seis años de prisión, además serán acreedoras a una multa económica que irá de las 500 a las mil Unidades de Medida y Actualización, cuyo valor vigente, es decir, de los 42 mil 245 a los 84 mil 490 pesos.

La Ley Olimpia también contempla una pena que agravará cuando la víctima sea un familiar o tenga una relación de noviazgo, matrimonio o laboral con el victimario.

En las reformas se estableció además que se darán de cuatro a seis años a aquellas personas que requieran a menores participar en imágenes de contenido sexual.

Según datos del Informe de Violencia en Línea 2018,  9 millones de mujeres han sido víctimas de algún tipo de ciberacoso y no lo saben, 1 de cada 8 casos de violencia digital presentan inducción al suicidio por parte de las víctimas y no todo el contenido proviene del intercambio de sexting entre parejas, un ejemplo es que muchas mujeres son exhibidas y videograbadas con cámaras escondidas caminando entre las calles o esperando el camión y son subidas a internet, en México, hay más de 2 millones de vídeos en mercados de explotación sexual de menores.

Las siguientes son conductas que atentan contra la intimidad sexual y que contempla la Ley Olimpia:

  • Video grabar, audio grabar, fotografiar o elaborar videos reales o simulados de contenido sexual íntimo, de una persona sin su consentimiento o mediante engaño.
  • Exponer, distribuir, difundir, exhibir, reproducir, transmitir, comercializar, ofertar, intercambiar y compartir imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo de una persona, a sabiendas de que no existe consentimiento, mediante materiales impresos, correo electrónico, mensajes telefónicos, redes sociales o cualquier medio tecnológico.

SI QUIERES DENUNCIAR VIOLENCIA CIBERNÉTICA PUEDES ACUDIR A:

Policía Cibernética de la Comisión Nacional de Seguridad: al número telefónico 088, el cual opera las 24 horas del día, los 365 días del año. Como principales líneas de acción la Policía de Ciberdelincuencia Preventiva realiza monitoreo de redes sociales y sitios web en general y ciberalertas preventivas

 

El Gobierno del Estado de México, a través de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, creó la Unidad de Prevención e Investigación Cibernética, esta Unidad tiene como objetivo prevenir, atender y combatir incidentes que se cometen a través de medios digitales, como fraude, extorsión, robo de identidad, explotación sexual, acoso, maltrato animal, venta de sustancias prohibidas y armas entre otros.

Si eres víctima de un delito o quieres presentar un reporte, la policía cibernética pone a tu disposición los siguientes medios de contacto:

Correo electrónico:
cibernetica.edomex@ssedomex.gob.mx

Teléfono (conmutador de la SSEM):
2 75 83 00 Extensiones 12202, 12203, 12206 y 12207

Policía Cibernética en la Ciudad de México: policia.cibernetica@ssp.df.gob.mx o en Secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México: sosmujerescdmx@gmail.com, te pueden ayudar.

Eres libre de vivir tu sexualidad como mejor te plazca, y recuerda que aunque la gente puede ser cruel y no tener tus mismos valores, NO ES TU CULPA.

Nosotros en Gen Magazine, PUPI, JOSE CARLOS, ROGER, MARCO E ISRAEL te acompañamos para que puedas alzar la voz con nosotros y si necesitas a alguien que te escuche, si necesitas un abrazo, una guía o realizar alguna denuncia, no dudes en escribirnos a contacto@genmagazinemx.com también si requieres algún asesoramiento psicológico gratuito, conmigo en mi correo lanori1369@gmail.com.

Para conocer un poco más de la Ley Olimpia, da clic aquí. 

Sobre El Autor

Godinette pura sangre de día. Sexóloga todo el tiempo.

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