Han pasado ya casi 50 años desde que los chicos de la banda fuera escrita por Mart Crowley y fuera estrenada en Broadway como la primera obra que hablara abiertamente y sin tapujos del tema de la homosexualidad y el como ciertos sectores de la sociedad tratan de tolerarla, si bien podríamos pensar que hay una gran diferencia entre la forma de pensar de la década de los 60s y la actualidad, podemos darnos cuenta que como sociedad seguimos cargando con estigmas y prejuicios haciendo de Los chicos de la banda una obra más que actual. 

Bajo la producción de Horacio Villalobos y la dirección de Pilar Boliver, la historia nos invita a una fiesta en el departamento de Harold, ubicado en la ciudad de Nueva York, en donde los distintos personajes que asisten a la fiesta, conforman un mosaico de historias, amistad, amoríos, soledad, envidia, racismo y por supuesto homofobia.

Y es en este último punto en donde la historia retoma fuerza al hablar de una homofobia que no precisamente siempre se encuentra alrededor de la comunidad LGBT, sino incluso en la entrañas de esta misma, obligándonos muchas veces a vivir en la obscuridad y en la que pensamos es la «vida perfecta» sin querer darnos cuenta de la soledad que implica el estar constantemente viviendo en la hipocresía.

Protagonizada por el mismo Horacio Villalobos y con un elenco encabezado por Constantino Morán, Pedro Mira, Juan Ríos, Gutenberg Brito, Alfonso Soto, Carlo Guerra, Luis Lesher y Juan Carlos Martin del Campo, los chicos de la banda es una obra de debería pasar desapercibida y que es necesaria aún hoy en día en donde vivimos la homofobia.

 

Sobre El Autor

Cofunder de GEN Magazine, actor en proceso y en la constante búsqueda de la Alétheia de las cosas, sólo denme una sobredosis de teatro, cine y literatura dosificado siempre en el café del más tostado y puro.

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