Iniciemos con una pregunta difícil y sus posibles derivaciones: ¿Qué pasaría si una persona, incluso que tú amas o aprecias en demasía, decidiera, sin consultarte previamente, el sexo y el género que tendrías el resto de tu vida? ¿Tú lo permitirías? Y más importante aún ¿Estarías plenamente de acuerdo con la decisión que ellos han tomado?

Válidamente tú me podrías cuestionar, Erick ¿por qué me preguntas esto? o ¿qué pretendes obtener con esto? simple, con esta pregunta entraremos en la problemática de una de nuestras letras hermanas dentro nuestro acrónimo LGBTTTI; así es, hablaremos un poco sobre las personas Intersexuales, y no menos importante, el gran problema al que se enfrentan al nacer, y los intentos legales para resolverlo.

De acuerdo a la Organización Intersexual Internacional, se define a la intersexualidad como “la diferencia congénita en las características sexuales físicas. Esto es, diferencias físicas en los cromosomas, expresión genética, diferencias hormonales, en las partes reproductivas como los testículos, pene, vulva, clítoris, ovarios, y así sucesivamente.”

https://brujulaintersexual.org/2015/01/19/que-es-la-intersexualidad/

De tal manera que, dichas diferencias se manifiestan en la anatomía sexual primaria o secundaria, ya sea de forma externa o interna; ahora bien, dichas diferencias son notorias en el nacimiento de la persona intersexual, y es aquí, donde la pregunta arriba citada cobra especial relevancia.

Sin embargo, antes de empezar, dejemos un punto sobre la mesa: todo derecho humano debe ser ejercido o exigible por su titular; ejemplificando lo anterior, mi derecho a votar es mío y sólo mío, nadie más puede ejercerlo más que yo, así como con el derecho a la salud, y varios etcéteras más; lo mismo pasa con las violaciones a los derechos humanos: la ley faculta únicamente a la persona que fue violentado su derecho para exigir su reparación.

Si consideramos al derecho a la identidad como un derecho humano obtenemos que, se trata de la potestad propia de la persona para definirse en sus propios términos; reconocido de manera directa o indirectamente en todos los países, vía constitución o tratado internacional; resulta obvio que este derecho puede ser ampliado y abarcar otros aspectos de la persona, y por último, su ejercicio es personalísimo, propio e innegable.

Pero, ¿qué pasa con el ejercicio personalísimo del derecho a la identidad de las personas intersexuales? y es justamente aquí donde se presenta su gran problemática, puesto que, como todas las personas, desde el momento de su concepción hasta el nacimiento, gozan de todos los derechos humanos, entonces por qué, se les habría de negar su ejercicio al derecho a la identidad, específicamente en su nacimiento.

Lo sé, el argumento más simple es que, los padres pueden consultar y considerar la opinión de distintos especialistas (endocrinos, pedíatras, cirujanos y genetistas) para asignar un género al bebé, considerando previamente sus características físicas. Y con ello, puedan optar por la extirpación de gónadas, la reconstrucción genital o la posterior aplicación de hormonas. Sin embargo, este argumento sobrepone la decisión de los padres frente al derecho a la identidad del o la menor, razón por la cual no parece aceptable en un Estado Constitucional de Derecho, que se diga defensor de los derechos humanos de todas las personas.

Por ello, tanto Alemania, como Australia, han optado por una solución simple pero bastante interesante, y como consecuencia adicional e incidental ha ofrecido algunas respuestas a otras variantes sociales contemporáneas (pero esto lo tocaremos en otra lectura).

Importante: para ambos países la respuesta es prácticamente la misma, sin embargo, el modo de llegar a ella es completamente distinta: por el lado australiano la solución nació o tuvo su origen a partir de sentencias judiciales, esto implica necesariamente que es consecuencia directa de una pelea en tribunales, donde se buscaba el reconocimiento de un derecho. Caso Contrario al alemán, puesto que primero sucedió la reforma legal, y después se perfeccionó mediante sentencia judicial.

Nuestro primer caso, y el más importante desde mi perspectiva, es el caso alemán; para el 1º de noviembre del 2013, Alemania se convirtió en el primer país europeo en reconocer el tercer género, esto al reformar su ley del estatus civil de las personas, (Das Personstandsgesetz o PStG); justamente aquí es donde surge la pregunta del millón de dólares: Erick, ¿qué tiene que ver el tercer género o género neutro con las personas intersexuales y su derecho a la identidad? (https://elpais.com/sociedad/2013/08/19/actualidad/1376938559_453077.html)

(https://www.zeit.de/wissen/2013-10/intersexualitaet-geschlechtsangabe-personenstandsgesetz-aenderung)

La respuesta tiene que ver muchísimo, y es muy simple: al momento del nacimiento de una persona intersexual, los padres pueden optar por el tercer género, dejando que él o la menor de edad madure física y psicológicamente, esto con el fin de que él o ella elija su sexo y género. De tal manera que, la persona intersexual, en un futuro, pueda corregir el dato, y figurar como hombre, o mujer; dejando a futuro el ejercicio de su derecho a la identidad. Incluso yendo más allá, permanecer en la indefinición.

Con esta solución, los padres “se liberan de cierta presión” al elegir el sexo y género de su menor hija o hijo, evitando decisiones inapropiadas o incluso operaciones médicas irreversibles.

Sin embargo, los alemanes fueron aún más lejos, puesto que el 8 de noviembre del 2017, el Tribunal Constitucional alemán (Bundesverfassungsgericht) obligó a toda la administración pública alemana a registrar la inscripción de las personas con un tercer género (“intersexual” o “diverso”), argumentando el derecho constitucional a la protección de la personalidad. Con ello se reconoce plenamente la personalidad neutra de la persona intersexual, hasta que la persona ejerza su derecho a la identidad. (https://www.bundesverfassungsgericht.de/SharedDocs/Pressemitteilungen/DE/2017/bvg17-095.html)

Posteriormente, y ahora un poco más al sur, el 2 de abril del 2014, la Alta Corte de Australia determinó que una persona puede ser registrada a un “genero neutro”, sin embargo, y esto es importante mencionarlo, es que esta sentencia fue producto de una larga batalla judicial, donde Norrie May-Welby recorrió todas las instancias legales con el fin de inscribirse en la oficina de Registros de Nacimientos, Muertes y Matrimonios de Nueva Gales bajo el rubro  de “sexo no definido”. Poco después de ese fallo histórico, las autoridades australianas aprobaron una ley que permite reconocer una opción neutra en los registros de nacimiento.

Se oye bien que las personas intersexuales de esos países tengan la posibilidad de decidir su sexo y su género; pero ¿qué pasa en México? La respuesta no es nada agradable, pues de entrada no se tiene un indicador confiable respecto a la población intersexual mexicana, personalmente no conozco algún dato estadístico, ya sea gubernamental o de la sociedad civil organizada, que indique el número de

 

 nacimientos o de personas intersexuales.

De ahí la necesidad de: visibilizar a nuestra letra hermana (tan es así, que el 26 de octubre, se conmemora mundialmente el “día de la visibilidad intersexual”), y posteriormente implementar medidas y acciones dirigidas a proteger sus derechos humanos, tal como la implementación legal de los alemanes, o la pelea judicial de los australianos; insisto, la lucha para obtener más derechos y libertades no sólo es para toda persona gay, sino también para las transgénero, transexuales, trasvesti, lesbianas, bisexuales, y demás disidencia sexo-génerica. 

¿Ustedes que opinan GENes? Creen necesario retomar el debate. Escriban sus comentarios.

 

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de GEN Magazine México. 

Sobre El Autor

Erick Gómez Berrocal es abogado egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, estudiante de maestría por la misma universidad, melómano, amante del arte, lector asiduo, investigador en potencia, escribo para LGBT México en GEN Magazine, cofundador y encargado del área legal de LGBT México.

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