«Pero no somos nada», lo he escuchado una y otra vez . Telésforo quiere libertad y eludir responsabilidades afectivas, pero también quiere conservar la seguridad de verme cuando se le antoje.

Lo que busca es satisfacción incondicional, sin reclamos, no le importa si su presencia o su ausencia me causan dolor e incertidumbre. No ama a las mujeres, ama el poder que puede ejercer sobre ellas aunque no esté siempre presente.
Quizás si sabe lo que quiere, pero decirlo claramente evidenciaría su egoísmo.

Lo que no quiere es tener que quererme. No quiere la responsabilidad porque lo ataría a mi, o sea, tendríamos una relación.

Siempre se generan afectos, sean recíprocos o no. Hay que hacernos cargo de los vínculos que generamos aunque no tengan nombre «noviazgo, matrimonio, free, amigo con derechos…»

La palabra «RESPONSABILIDAD» da miedo y nos hace creer que tenemos que cuidar de otros (como un bebé, un gatito, una planta) cuando realmente lo que  significa es que uno mismo tiene el poder de decidir que tanto de si mismo quiere compartir para que algo funcione.

Pero existe gente tan egoísta que hasta eso quiere que hagamos por ellos. Cuídame, atiéndeme, tú que si me quieres y aceptas estar conmigo sabes que soy incapaz de ser empático, dame todo de ti, pero no te atrevas a exigirme algo a cambio.

Es hacernos cargo de lo que podríamos ocasionar en otras personas, como nuestras familias y amigos.

Responsabilidad se compone de dos palabras: responder y habilidad. La habilidad de responder a situaciones o circunstancias para llegar a ciertos acuerdos a través de una amplia comunicación asertiva, para que la pareja tenga claro lo que les gusta.

La responsabilidad afectiva significa tener presente que todo acto tiene sus consecuencias y uno debe hacerse cargo de ellas. La responsabilidad afectiva implica que si uno está en relación con otras personas, todo acto que realice va a tener una consecuencia en ellas. Tiene que ver con la empatía.

La responsabilidad afectiva nos enseña a cuidar al otro y, aunque es imposible evitarle el sufrimiento, sí podremos quitarle un dolor innecesario que vive entre las mentiras y engaños.

Si no estamos en busca de una relación monógama tradicional y solo queremos algo pasajero, HAY QUE DECIRLO. Desde el primer momento para evitarle el mal rato a todos los involucrados por andar a ciegas suponiendo lo que el otro quiere. Tal vez le estamos quitando a alguien la oportunidad de tener una relación estable por esperarnos. O nosotros podemos hacernos daño solitos tratando de tener una relación con alguien que no nos quiere más que para un ratito y sin compromiso. Aplica igual si queremos imponerle una relación a quien ya dijo que no quería eso.

Que no seamos nada no significa que no sienta, que no merezca respeto, que no merezca ser vista y valorada. ¿Por qué le dejarías eso a alguien que «si me quiere como algo bien»? ¿Acaso estoy rota?

Somos seres humanos, valiosos por muchísimas cosas. Y los primeros que deberíamos darnos eso, somos nosotros mismos.

Si Telésforo entabla una relación afectiva-emocional conmigo (cada vínculo humano que creamos es una relación, neta no sean exagerados, a todo le huyen) entabla un contrato hablado y sobreentendido o un proceso recíproco en el cual uno tiene responsabilidades que uno mismo pidió y que en algún momento del proceso se te devolverán en la misma especie o no.  Cada quien demuestra y espera el afecto de manera diferente. ¿Como cuáles? Desde establecer lo que sucede después del sexo. Tal vez gozan la compañía del otro y pueden convivir, cenar, quedarse en la casa del otro en vez de solo coger e irse de la casa.  O incluso eso, no tener que forzar un evento como acurrucarse y platicas tontas.

Ser responsable de lo que uno da, de lo que uno pide y de lo que doy, digo y hago, tiene repercusiones, efectos y cambios, en la mente y esquema emocional de la otra persona. Eso es ser responsable. Es ponerse en el lugar del otro sin olvidarnos de nosotros mismos, con nuestras metas, sueños, peculiaridades, rasgos felices, etc.

De hecho, el primer paso para responsabilizarnos es saber que clase de persona somos, lo que estamos dispuestos a dar y NUNCA aceptar menos que eso.

Si alguien te dice que no puede amar, que es incapaz de tener algo serio, CRÉANLE. Huyan. Quiéranse.

Responsabilidad afectiva es decir que ya no funciona, que no sientes lo mismo, sin ser culero con el otro. Tal vez algún día estemos nosotros en esa posición y nos gustaría que se dirigieran con respeto.  Hacerlo de frente, no por WhatsApp, o en Pandemia Time, por videollamada y pensando si, en nosotros en caso de que sea algo que ya no suma a nuestra vida,pero también en que otra persona se verá afectada.

Y eso aplica también para las amistades o miembros de la familia que ya acabaron su ciclo con nosotros en este momento.

No desaparezcan solo porque no saben manejar sus emociones (ghosting) o el peso de sus decisiones. Dejar de responder, bloquear, borrar de redes sociales para perder el vínculo con alguien es lo más cobarde que existe (a menos que nuestra vida esté en riesgo), pero si es por no saber afrontar una situación, que poca madre.

Algo que es cierto, si fueron «ghosteados» por alguien… recuerden siempre: NO FUERON USTEDES. No son imposibles de amar, no son demasiado complicados ni valen menos. Al contrario. No supieron como lidiar con alguien tan maravilloso que regresaron a su estado natural: SER NADA. No piensen demasiado el por qué. Mejor agradezcan que se quitaron peso muerto de encima.

No somos bolsas de plástico que se regalan al comprar 3 cajas de cereal, no somos un artículo que se regatea en el tianguis de la colonia. Somos esa bolsa Chanel que acaba de salir de la pasarela. Uno no entra a las grandes tiendas y les dice al staff «ay, quiero la bolsa Pupi Fifí 9000 de $87324678 euros, pero no me alcanza» esperando algo menos que una burla o un «ah, ok…».No le van a rogar a Pepe Nador porque no se vaya de la tienda. No le van a bajar el precio a la bolsa, porque se invirtieron recursos, materiales, horas trabajadas en ella. Si a Pepe Nador no le alcanza, tal vez a Elver Galarga si.

Sean su propio empleado con cara de huele pedo de Chanel. No se malbaraten. Nunca rueguen por amor.

Si es frágil, que se rompa. Lo que es para nosotros, estará en el momento correcto y no habrá necesidad de forzar nada.

Nos leemos mañana.

Pupi

Sobre El Autor

Godinette pura sangre de día. Sexóloga todo el tiempo.

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