Ni se hagan de la boca chiquita ni se hagan los santos.

A todos nos han propuesto o hemos propuesto o hemos pensado en sexo anal.

Me gustaría decirles que es glamouroso  y fácil como lo pintan en las películas. Pero como mi Niurka preciosa, les voy a contar mi veldá.

Creo que todos piensan que mi práctica favorita es el sexo anal. Pero no. Amo los anos. Y más los de hombre. Porque ya saben, mis besos son como los Reyes Magos (el tercero es negro).

El gusto por el sexo anal no distingue preferencia genérica, profesión o clase social.

Los hombres heterosexuales que gustan que su pareja les introduzcan vibradores o el dedo vía anal, no tienen una preferencia genérica encubierta. Sin embargo, muchos se reprimen por esta creencia. He tenido parejas a las que les digo de broma que me dejen experimentar y después de negarse rotundamente, se abren a la experiencia y terminan pidiéndolo y siendo felices y sorprendidos por romper un poco los mitos que tienen sobre estas prácticas. Incluso en la antigua Grecia, el sexo anal entre hombres se veía como una muestra de amor y amistad.

El sexo anal nos remonta a la parte más animal de la sexualidad, a lo prohibido por todo el tabú que rodea el hecho de es un esfínter de salida, mezclado con un poco de historia en el que personas de alta sociedad utilizaban esta práctica para demostrar autoridad ante sus súbditos, personas de estratos más bajos o a quien vencieron en una batalla,.- más un toque de «estrechez» muy bajita la mano es un coctél de dominación, que suele ser muy atractivo para la libido. El deseo sexual y la agresividad se encuentran en la misma zona del hipotálamo, que es la zona más primitiva del cerebro humano, entonces, tiene todo sentido.

 

 

La primera vez que tuve sexo anal, oh cómo lo recuerdo yo (y mis amigo porque les conté mil veces mi triste historia) fue un martes 20 de enero de 2009 después de clases. Yo iba en prepa y ese wey llevaba pidiéndolo años. Y le pedí a mi mejor amigo que me hiciera el favor de decir que estaba con él para escaparme.

Ahora que lo pienso, ¿Por qué antes era tan divertido y sin complicaciones y últimamente parece tener sexo que es más difícil que las vendedoras de boletos en el metro te sonrían? Ese es otro tema.

Pero volviendo a ese bello día, yo todavía era un bebé y llegada la hora de entregar mi chiquito, pasé por el horror más grande del mundo.

El chiste de echarle salivita o traer vaselina porque te la van a dejar ir ES POR ALGO.

A mi me pusieron CREMA DE MANOS. Crema de manos. Nivea. Azul. Oh, como lo recuerdo. Me ardió literalmente el culo.

Todos mis amigos recuerdan esta parte y me siguen trolleando con ello, pues mientras me tenían en 4 con el culo roto y con la cabeza en la almohada, yo solo pensaba en la canción de las Tres Mellizas… “Uno, dos, tres…las tres mellizas…”

 

 

Malo , este vato tenía unos 24 centímetros de felicidad que esa tarde odié más que nunca. Aparte era de esos coge rápido que piensan que el orgasmo es la meta y parecía que estaba taladrando el eje central.

Bueno , era viene pronto y solo fueron unos 7 minutos de dolor. Y si, por más que no comí sólidos, me ensucié. Lo bueno es que este dude es medio cerdito y no tuvo un problema con solo meter a lavar sus sábanas. Porque es real, a todos nos ha dado miedo dejar al otro como Ferrero Rocher. Es natural. Me compré una bombita que es como un enema, trato de comer lo mejor que puedo pero no puedo estar planeando si voy o no a entregar el tesorito ese día. El camino de barro siempre tiene un riesgo.

Lo que sentí ese día y lo que sigo sintiendo cada vez que pongo a jugar mi chiquito con algún mocoso es que me estoy cagando. Cagando pa’ dentro. Siento que me voy a zurrar encima y solo quiero apretar y apretar más.

Una sobadita en el ano es amable. Un dedito suavemente metido todavía es divertido, pero cuando te meten los dedos sin avisar como bola de boliche me corta la inspiración por completo. Tengo una maestría de actuación en el chuchu time porque me paso de buena gente.

¿Y dolió? Pues sí. La primera vez le duele a la mayoría. En un estudio realizado en 2000 mujeres que estuvieron de acuerdo en compartir sus experiencias sexuales, el 40% de ellas dijeron que lo dejaron de practicar por las molestias que causaba. Las que decidieron darle una oportunidad más, comentan que aunque el dolor disminuye con el tiempo, siguen sintiendo molestia. Como el ejercicio, es cuestión de paciencia y práctica.

Como todo en el sexo, existen gustos como persona hay. Personas con las que si se antoja todo, duro contra el muro, innovar, como sea, por el culo, lo que me pida. Pero hay otras con las que sabes que realmente no hay tanta química pero es chuchu seguro. Es raro.

Después de esa primera mala experiencia, lo hacía realmente solo por hacerlo, por complacer al otro. Me fastidiaba. Cualquier tipo de práctica sexual sólo por complacer a alguien más, realmente no se disfruta. Si no se quiere, la honestidad y el respeto son nuestros mejores aliados y tardé desde 2009 para entenderlo.

Tuve novios con quienes lo planeaba, hubo otros que afortunadamente jamás lo sugirieron, hubo dudes que lo hicieron sin preguntar, y llegó B. Al fin sentí todo eso por lo que la gente ama esta práctica.

 

La verdad es que B se lleva las palmas en todo lo que hace. Y todo fue porque se equivocó de entrada… Real me acuerdo de mi cara. Primero fue un “ay no, otra vez” hasta que dije “Ah caray, de hecho se siente muy bien” y pues, la práctica hace al maestro. Y no es que uno cague papayas, pero si, va doliendo menos. Y si, es posible llegar a un orgasmo por medio de esta práctica.

Que mi percepción haya cambiado no significa que todos debamos hacerlo, un rotundo NO es absolutamente válido y respetable, sin embargo me di cuenta de los errores que estaba cometiendo y les hago una pequeña lista de esas cosas que podemos estar haciendo mal para no disfrutar esta práctica.

 

 

No estimular

Si quieres intentar el sexo anal, el dedo es tu mejor aliado para comenzar a prepararte antes de una penetración.  Comenzar usando el dedo para tocar la entrada del ano, basta con esperar la contracción sin sacarlo. Después de que cierre habrá una relajación, en ese momento hay que forzar un poco más y esperar una nueva contracción. Puede llevarle hasta 30 minutos previos, sin embargo, lo vale.

Empezar «de perrito»

Mi recomendación es iniciar la penetración de lado, acostados o de pie, sin inclinar el cuerpo hacia adelante.

Si, el doggy style es sin duda excitante, pero tanto a hombres como a mujeres puede incomodarnos de inicio por el dolor que causa. Si. DUELE. Si, mil veces SI.

 

Estar tensos

Hay que relajarnos, flojitos y cooperando, ya que al momento de la penetración hay ciertas contracciones que nos van indicando que tanto más podemos avanzar. Al final del día es un esfínter, es un músculo, tiene que ceder. Igual podeos dirigir toda esa tensión a nuestros puños o a otra área. O va a doler más.

 

Penetración rápida

Tu pareja debe ir despacio porque el sexo anal requiere mucha paciencia. Aunque esté muy excitado, es importante que el pene (o lo que sea que estén introduciendo, aquí a nadie se juzga) entre lentamente hasta que el ano se acostumbre.

No usar lubricante

Para lograr placer y menos dolor en el sexo anal es necesario usar lubricante porque a diferencia de la vagina, el ano no tiene lubricación natural.

Lo ideal es que usen uno a base de agua para no dañar el condón. Mi favoritisisisisisisisisisisisisisisisimo ever es el lubricante ¡WOW! y definitivamente mis condones favoritos actualmente son los Playboy. No te dejan oliendo a látex y eso es muy bonito.

 

Usar gel anestésico

Este tipo de productos hacen que no sientas nada, lo que puede hacer que la penetración sea más profunda y rápida de lo que debería, favoreciendo heridas y lesiones que te causarán dolor una vez que pase el efecto de la anestesia del gel. Yo lo he hecho. No es divertido.

 

 Confiarse

Si bien es cierto que por el orto no hay aborto, el sexo anal es la práctica sexual más riesgosa cuando se trata de infecciones de transmisión sexual y de VIH. Si bien esta sección es un espacio para el placer y abrirse a nuevas experiencias, mi deber es informar por el bien de nuestra salud.

La pareja receptiva tiene un riesgo mucho mayor de contraer el VIH en las relaciones sexuales anales. Su probabilidad de infección es 13 veces mayor que para la pareja insertiva. Sin embargo, es posible que cualquiera de los integrantes de la pareja contraiga el VIH en las relaciones sexuales anales a través de ciertos líquidos corporales —la sangre, el semen esperma, el líquido preseminal o las secreciones rectales— de una persona que tiene VIH.

La pareja insertiva también corre el riesgo de contraer VIH durante las relaciones sexuales anales. Es posible que el VIH entre al cuerpo de la pareja insertiva a través de la apertura de la punta del pene o a través de pequeños cortes, rasguños o heridas abiertas en el pene.

Además del VIH, se pueden contraer otras enfermedades de transmisión sexual , como clamidia y gonorrea, mediante las relaciones sexuales anales sin la protección del condón. También se puede contraer la hepatitis A, B y C; parásitos como Giardia y amebas intestinales; y bacterias como Shigella, Salmonella, Campylobacter, y E. coli. mediante las relaciones sexuales anales sin condón porque se transmiten a través de la materia fecal.

 

 

A veces nos dejamos llevar por los propios prejuicios, o incluso por escuchar experiencias malas de otras personas  y nos perdemos de conocer otro tipo de placer. Experimentar con la sexualidad es divertido, nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, a crear lazos y lo más importante,  disfrutar. ¿A quién no le gusta sentir rico?

 

Si tienen inquietudes, ganas, miedo, escríbanme a LaNori13@genmagazinemx.com.

Compártanme sus experiencias, quiero aprender más de ustedes.

 

Quiero dedicarle esta nota a mi mejor amiga, Jessica. La luz de mis ojos.

Nos leemos muy pronto, más pronto de lo que se imaginan.

Sobre El Autor

Godinette pura sangre de día. Sexóloga todo el tiempo.

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