Tenía 13 años la primera vez que entré a Latinchat a la sala de «Candente». Me conectaba con el cable que iba al teléfono y soñaba que mi disco de America Online con ICQ me conectara con muchos amiguitos felices para platicar como me prometía el cartoncito del disco.

Latinchat era un mundo de posibilidades y «luisa_baby», como era mi usuario (osazo), estaba dispuesta a averigüar porque solo era una sala para Mayores de 18. Juro que no sé si es mi baja escala de valores o que en verdad las páginas lo hacen a propósito, porque jamás me temblaron las manitas ni me dio remordimiento decir en los formularios de «Soy mayor de edad»que si, que era una super profesionista, ecuánime y madura.

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Al entrar a la sala y tratar de entender miles de conversaciones al mismo tiempo, me puse  a ver que decían todos, para no verme tan perdida. Entre «Hola, hola, hola» «Uyyyy si papito me encanta lo que me dices» «mi mail es, escribanme tengo cosas hot» y «busco mamita rica», alguien me mandó el mensaje clave:

«Nena, chat privado». Así como hoja de Excel (que por cierto, ODIO con todo mi ser) te mandaba a una página dentro del chat para platicar solo con esa persona.

El (o ella) me escribió «Hola nena, ¿Tienes cam?» y pues SI, si tenía, pero tampoco era tan idiota. Tan.

Como orgasmo fingido de esposa aburrida, yo solo escribía que si, que si, oh, me encantaba todo lo que me decía.

«¿Qué traes puesto? ¿Quieres saber que me gusta? ¿Si estuvieramos juntos que me harías?»

Yo me sentía en el cielo. No recuerdo haber sentido ninguna reacción en mi cuerpecito, ni el calorcito en mis cachetitos que me daba cuando hablaba con el niño que me gustaba ni las cosquillas que me daban en la entrepierna cuando me moría por hacer pipí y apretaba mucho las piernas.

Solo estaba fascinada por tanta información y por que sabía que no debería de estar haciéndolo.

Afortunadamente mi mamá llegó a levantar el teléfono por que necesitaba llamarle a no me acuerdo quien y se acabó mi hora diaria de internet.

Después de ese día, mis furtivas madrugadas en MSN messenger con avatar de caballos o de pieza de ajedrez eran solo para escribir lo mismo que había leído en esa sala. Me volví adicta.

Mi página favorita se llamaba Marqueze.net, y era conocida por sus relatos eróticos. Siempre me atrajo mucho más eso que lo visual y pasaba toda la noche leyendo cosas nuevas para decirle a mis amiguitos con quienes hablaba de sexo.

Cuando tuve mi primer celular, me gastaba mi crédito con mi amiga Lorna fantaseando con mi super crush de 1° de secundaria. Yo iba en el Instiputo México, entonces nada de lo sexual nos era ajeno (ya hablaremos de ello después), y me erotizaba bastante solo escribirlo y recibir mensajes de ella super explícitos.  De verdad para mi fue un orgasmo mental el poder que tenía la palabra y todo lo que podía hacer con ello. Yo incluso escribía relatos y se los pasaba esperando su retroalimentación.

Justo gracias al sexting, que no sabía que así se llamaría casi 10 años después, logré concretar mi loca fantasía de perder la virginidad con el niño del que tanto le escribía a mi amiga.

El Sexting (contracción de sex y texting) es un anglicismo que se refiere al envío de mensajes sexuales (eróticos o pornográficos). Inicialmente hacía referencia únicamente al envío de SMS de naturaleza sexual, pero después comenzó a aludir también al envío de material erótico explícito (fotos y videos) a través de teléfonos celulares y computadoras.

Dando por entendido que el Sexting es una práctica en la cual las personas mandan fotografías, videos con contenido sexual hacia otras personas ya sea para erotizarse o erotizar a alguien más.

Si, es probable que todos hayamos recibido en alguna ocasión algún mensajito que nos haya hecho sonrojar o que incluso nos haya incomodado, pero fuera de los riesgos que el compartir por medios virtuales conlleva, el propósito del sexting se logra, y se logra bastante bien.

Algo que queremos dejar muy claro es que no hay que satanizar esta práctica. Es una herramienta que tal vez por miedo o desconocimiento no hemos sabido aprovechar.

En una encuesta realizada por alumnos del Instituto Mexicano de Sexología, a la pregunta: ¿Qué es lo que me llevó a practicar Sexting? 

Los participantes refirieron que la distancia había sido el motivo más frecuente.

Estaba en la secundaria y me moría por ver a mi novia que vivía del otro lado del mundo, y como los dos éramos muy calientes pues le empecé a mandar guarradas y todo resultó muy bien. Hombre, 27 años.

La curiosidad y las ganas de experimentar nuevas cosas fue el segundo motivo más mencionado, seguido por la imagen positiva sobre si mismos que el sexting provoca.

El sentido de sensualidad que provoca el hecho de verme de una forma en la que usualmente no lo hago y la sensación de placer y seguridad al verme de una forma que disfruto. Mujer, 22 años.

 

Entrar es muy fácil. El maxicombo de Pupi es fotito, texto, fotito, texto, y cuando menos te lo esperas, video.

Hace unos años salí de viaje y mi novio en ese entonces no pudo acompañarme y lo extrañaba tanto que jugué mi carta del emoji picarón seguido de una foto, solo para tantear el terreno. Yo me estaba quedando en el cuarto de mi sobrinita y la mezcla de lo que mi novio me escribía y el fondo del cuarto lleno de bailarinas rositas y peluchitos lindos me volvieron loca. Terminé en la regadera con el celular  grabando videos y aún recuerdo que cuando mi familia me llamó para salir a pasear, aparovechaba mis momentos solita para re-leer todo. Ese día para mi fue el más sexy de toda mi vida.

Jamás me sentí tan hermosa, tan caliente y tan fuera de mi zona de confort. Y hoy en día puedo decir que es mi práctica favorita. Vivo por el sexting. Me gusta más que todo el chocolate y ver a  Chris Pratt.

Incluso he sexteado por otras personas que no saben como iniciarlo. Me dan su celular o me piden que les escriba frases. Es un arte exquisito ir más allá del «te quiero dar hasta para llevar»

No es que ande sexteando con todos por el mundo, i promise. La verdad es que son super poquitas personas con las que he sexteado, gente muy especial, por que tengo maestría en dejar en leído y en ghosting (desaparecer en redes sociales y huir de relaciones que no me gustan dejando de responder y cosas así), pero algo que siempre he dejado claro que es algo entre los dos, que sus nudes están a salvo conmigo y que yo confío que las mías o lo que escriba lo están. No debe haber algún fondo reconocido. mis tatuajes no salen, y si salen nuestras caras, fue decisión propia. Básicamente todo lo que envíamos es nuestra responsabilidad al 100%, pero el respeto a la privacidad es básica. No tengo carpetas encriptadas ni mil contraseñas. La verdad es que solo las veo y borro las conversaciones. No soy fan de las dickpics (fotos de penes, tal cual) pero guardo las que me mandan mis amigas (culpables, las mujeres somos más canijas con ello) en caso de que luego me las pidan para volverlas a ver.

Hay que tener tacto en cuanto a los acuerdos. Hay que saber poner límites a tiempo.

 Antes de enseñar los calzones, hay que saber donde pueden llegar a parar.

Es como el uso del condón y negociarlo. Por más que confiemos en una carita bonita, en ojos azules hermosos, en que se baña diario, en que tal vez es el principe más galante o la niña de casa mas educada, y por más que sea el amor de nuestra vida, puede traer un coctél infeccioso digno de libro de terror. Hay que protegernos. La sexualidad es una experiencia que debemos vivir a consciencia.

A la pregunta sobre si existe algún acuerdo o medida de seguridad entre los y las participantes y sus parejas sobre la práctica de sexting, 53 personas expresaron que no existe ningún acuerdo en cuanto la práctica de sexting con su(s) pareja(s). 47 personas comentaron que el acuerdo establecido es el borrar el contenido erótico que se comparte ya sea inmediatamente después de terminada la conversación o una vez terminada la relación:

Borrar inmediatamente las fotos (mujer, 19 años)

Borrarlos en cuanto terminemos (hombre, 27 años)

No compartir lo enviado y mantenerlo entre nosotros (hombre, 26 años)

No sale nuestro rostro (mujer, 28 años)

Usar máscaras o antifaz (mujer, 35 años)

Yo sé que mis fotos pueden quedarse en el celular de la persona a la que se los envío o puede terminar en ExGirlfriendRevenge.com, o incluso que sus mejores amigos me haya visto hasta el lunar que tengo junto a la chichi.

No está padre, pero por eso trato de salir siempre bonita, quien sabe, en algunos años me podré dedicar a eso.

Para más tips sobre como tener un buen sexting y como orientar a los y las adolescentes ante este tipo de prácticas (SI, DIJE ORIENTAR. Que no lo veamos y que lo queramos prohibir no significa que no lo estén haciendo) contáctenme. Ya saben, escrito me gusta más…

Por Pupi Noriega

Sobre El Autor

Godinette pura sangre de día. Sexóloga todo el tiempo.

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2 Respuestas

  1. David

    Maravilloso reportaje, que nos abre los ojos a algo que También nos Genera Placer Erótico.
    Gracias Pupi, soy fan de sexting y también lo he practicado con buenos resultados de satisfacción personal.

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